Javier Castillo Aparicio
Poeta recién llegado
¡Socorro! ¡Ayuda! Se hunde mi barco,
el que tantos mares ha recorrido,
el que ha saltado de charco en charco
buscándole a la vida algún sentido.
Resistió ante todas las tempestades
y en una orilla rocosa reposa,
hecho añicos pasará las edades
añorando aquella remota rosa
que vio florecer, y un día voló,
llevada al horizonte por el viento.
Aquel día el barco el rumbo perdió,
navegó a la zaga de su lamento,
zarpó bajo el zarco cielo estrellado
añorando el pasado a la deriva.
Así fue como quedó naufragado
mi barco, ¡ay mi barco! Mi vida.
el que tantos mares ha recorrido,
el que ha saltado de charco en charco
buscándole a la vida algún sentido.
Resistió ante todas las tempestades
y en una orilla rocosa reposa,
hecho añicos pasará las edades
añorando aquella remota rosa
que vio florecer, y un día voló,
llevada al horizonte por el viento.
Aquel día el barco el rumbo perdió,
navegó a la zaga de su lamento,
zarpó bajo el zarco cielo estrellado
añorando el pasado a la deriva.
Así fue como quedó naufragado
mi barco, ¡ay mi barco! Mi vida.