Mantarraya
Poeta recién llegado
Cómo una rosa que recién,
abre su capullo mostrando,
poco a poco sus preciados pétalos,
ha de guardarse bajo un domo de cristal,
cuidarla y protegerla de todo mal,
inerte ante tal belleza.
Incapaz de causarle algún dolor,
aunque la rosa no se sienta
bella, ante mí es pura hermosura,
aunque sepa que esas espinas
pueden lastimar estoy dispuesto,
a dejar mis manos sangrar.
Pero no dispuesto a dejarle ir,
rodiaré cada centímetro
con mis brazos y así dormir,
con gran placer y poder saborear
de noche y de día sus preciados labios,
aunque el oro es los más preciado
yo con mí bella rosa me quedaría.
abre su capullo mostrando,
poco a poco sus preciados pétalos,
ha de guardarse bajo un domo de cristal,
cuidarla y protegerla de todo mal,
inerte ante tal belleza.
Incapaz de causarle algún dolor,
aunque la rosa no se sienta
bella, ante mí es pura hermosura,
aunque sepa que esas espinas
pueden lastimar estoy dispuesto,
a dejar mis manos sangrar.
Pero no dispuesto a dejarle ir,
rodiaré cada centímetro
con mis brazos y así dormir,
con gran placer y poder saborear
de noche y de día sus preciados labios,
aunque el oro es los más preciado
yo con mí bella rosa me quedaría.