Lordion
Poeta recién llegado
Mi buen pastor
La experiencia se hizo aguja
Cosiéndole de tono plata su cabello
Se va perdiendo en la rutina de todos los días
Hoy estamos amordazados en la plena edad
Haciéndole piruetas a la tristeza
Si me escriben su última aurora, sucumbiré en el ocaso
Estaré en su sombra vendiendo sonrisas
Anhelando el próximo suspiro después de recordar
Su rostro tiene más de un escondite tallado por el tiempo
Su mirada ya es vana no tiene dirección fija en la mía.
Sus manos tienen la misma caricia
La del consejo y la bofetada que ajustada a su palabra me hizo hombre
Contemplarlo seria tan infinito como su sentimiento
Cada año que le llega, deja de llegar por aquel que se le va
Mis trozos de conciencia son hojas de su hablar
Sus fuertes latidos han sido en circunstancia míos
Mi piel tiene lágrimas con su nombre
Las eternas amantes paridas en el legítimo sentir
Soy hijo del grande, el que nació del color de la tierra
El estimado deseo de cualquier niño, hombre
Tengo como padre el mejor titulo del ser humano
Forjándome a su semejanza enlazada con mi evolución
Me hizo más que su melodía una encarecida canción
Hoy mi orgullo es alborada en el te quiero
En esa plenitud de amor terrestre y universal
Ni en la última escama del mundo habitara semejante conciencia
La que me hizo perpetuo en la humildad
Esa es mi majestad
El placer que da, de que en un batallón de soldados
Fuera él, mi padre un sencillo y completo cristiano
El que le puso dirección y apellido a mis sentires
Ese Sr. que con el codo hincado en la paciencia
Me hizo hombre, humano y capaz
De hacer repetir la metafora emotiva y principal de este poema
En la pluma desconocida de una nueva generación.
Lordion
La experiencia se hizo aguja
Cosiéndole de tono plata su cabello
Se va perdiendo en la rutina de todos los días
Hoy estamos amordazados en la plena edad
Haciéndole piruetas a la tristeza
Si me escriben su última aurora, sucumbiré en el ocaso
Estaré en su sombra vendiendo sonrisas
Anhelando el próximo suspiro después de recordar
Su rostro tiene más de un escondite tallado por el tiempo
Su mirada ya es vana no tiene dirección fija en la mía.
Sus manos tienen la misma caricia
La del consejo y la bofetada que ajustada a su palabra me hizo hombre
Contemplarlo seria tan infinito como su sentimiento
Cada año que le llega, deja de llegar por aquel que se le va
Mis trozos de conciencia son hojas de su hablar
Sus fuertes latidos han sido en circunstancia míos
Mi piel tiene lágrimas con su nombre
Las eternas amantes paridas en el legítimo sentir
Soy hijo del grande, el que nació del color de la tierra
El estimado deseo de cualquier niño, hombre
Tengo como padre el mejor titulo del ser humano
Forjándome a su semejanza enlazada con mi evolución
Me hizo más que su melodía una encarecida canción
Hoy mi orgullo es alborada en el te quiero
En esa plenitud de amor terrestre y universal
Ni en la última escama del mundo habitara semejante conciencia
La que me hizo perpetuo en la humildad
Esa es mi majestad
El placer que da, de que en un batallón de soldados
Fuera él, mi padre un sencillo y completo cristiano
El que le puso dirección y apellido a mis sentires
Ese Sr. que con el codo hincado en la paciencia
Me hizo hombre, humano y capaz
De hacer repetir la metafora emotiva y principal de este poema
En la pluma desconocida de una nueva generación.
Lordion