Arnaldo
Poeta recién llegado
Cautivado sueño tu sonrisa por las noches,
rebotando tu mirada en las paredes de mi mente.
Titilantes luces de esmeralda que nacen de tus ojos,
bautizando mis mañanas, con la alegría de encontrarte.
No huelo a tristezas cuando te siento a mi lado,
no hay caminos que nos lleven a estar atados.
Ni la distancia se atreve de hablar de lejos,
cuando tu hermosura es quien construye los senderos
Hoy te escribo desde el pupitre de los sueños,
con el papel en blanco de aquello no iniciado,
con la tinta sangre en la pluma del anhelo,
de aquellas almas alocadas por el loco tiempo.
Levántate y abre tus manos, tan solo un segundo
Hazla extensiva, de mezclarse con el cielo.
Deja escurrir el sol entre tus dedos
para que puedas acariciar sus rayos, por un momento.
Siente su calor, el abrazo de su fuego.
Imagina su vitalidad recubriendo tu cuerpo.
Que está tan lejos y tan cerca al mismo tiempo,
que aunque lo veas lejos, su calor te sigue ofreciendo.