desde la casa vuestra de obsenidades,
se entona elegante y febril,
frágil, extasiado,
caballeroso y genuino,
a paso firme
y naturalmente silente,
así como elegante
tan avasallante,
tu talento
gracias por permitirnos a todos este encuentro,
por servir la mesa de nuestros ojos con tal delicia.
Mis aplausos,
mis felicitaciones,
mis respetos
y admiración.
PD: también un beso