Deisy Granado
Poeta recién llegado
Por esas cosas ocultas ,
que te dicen que te calles,
que te guardes para ti .
Por crecer en un país
donde los elefantes andan
chocándose entre sí.
Y nadie los ve ,
porque no quieren,
porque es más fácil hacerse el ciego
que andar discutiendo temas por ahí.
Con la mirada arrogante por lo inexplicable .
Simbología del antojo ,
de la añoranza ,
de no dejar perder con los años la esperanza ,
de volver a ver un día ,
lo que fuimos,
lo que tuvimos y a los que se pudieron ir.
Un mar gigantesco que nos separa,
a mí de tu ideología y a tí de mi sentir .
Miserable tristeza que me acompaña ,
año tras año ,
para estas fechas ,
por estar lejos de ti,
de tus pintorescas ciudades ,
de tu gente,
de tu café colado ,
bien caliente
y tus aromáticos cañaverales.
Ese olor a mar salado
que dejaste impregnado en mi alma,
a pesar de los años y la distancia
no se han alejado de mi .
Por el dolor de ir y verte así,
congelada en el tiempo ,
con tus calles rotas,
tu analogía intacta y
tu falta de memoria.
Por toda esa gente egoísta que no
te quieren compartir,
que prefieren verte así.
Con tus playas en portadas de revistas,
donde todo se vende, hasta la sonrisa,
y se les olvido que no es lo mismo
ir de turistas que vivir ahí.
La esperanza nunca perdí,
ni perderé ,
de ver un día el porvenir,
de mi gente linda,
de mi ciudad de los parques ,
de andar por tus calles
y sentirme nuevamente
parte irrevocable de ti.
que te dicen que te calles,
que te guardes para ti .
Por crecer en un país
donde los elefantes andan
chocándose entre sí.
Y nadie los ve ,
porque no quieren,
porque es más fácil hacerse el ciego
que andar discutiendo temas por ahí.
Con la mirada arrogante por lo inexplicable .
Simbología del antojo ,
de la añoranza ,
de no dejar perder con los años la esperanza ,
de volver a ver un día ,
lo que fuimos,
lo que tuvimos y a los que se pudieron ir.
Un mar gigantesco que nos separa,
a mí de tu ideología y a tí de mi sentir .
Miserable tristeza que me acompaña ,
año tras año ,
para estas fechas ,
por estar lejos de ti,
de tus pintorescas ciudades ,
de tu gente,
de tu café colado ,
bien caliente
y tus aromáticos cañaverales.
Ese olor a mar salado
que dejaste impregnado en mi alma,
a pesar de los años y la distancia
no se han alejado de mi .
Por el dolor de ir y verte así,
congelada en el tiempo ,
con tus calles rotas,
tu analogía intacta y
tu falta de memoria.
Por toda esa gente egoísta que no
te quieren compartir,
que prefieren verte así.
Con tus playas en portadas de revistas,
donde todo se vende, hasta la sonrisa,
y se les olvido que no es lo mismo
ir de turistas que vivir ahí.
La esperanza nunca perdí,
ni perderé ,
de ver un día el porvenir,
de mi gente linda,
de mi ciudad de los parques ,
de andar por tus calles
y sentirme nuevamente
parte irrevocable de ti.
Última edición: