alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
MI CIUDAD
La ciudad se tiñe de sangre,
Hay llanto y dolor por doquier
Unos corren, y otros gritan
Y el asesino silencioso,
Huye del escenario
Y la ciudad padece el mal
Y un manto de sangre pinta las calles
De mi ciudad,
Carros baleados, con ocupantes, quedan llenos
de sangre, narcomensajes, en una manta dejan saber
Y de las sombras, salen para matar, testigos ocultos,
Que vieron, al que hizo el mal, y por temor no dicen,
Los hospitales no dan abasto por tanto herido
Y mi ciudad esta herida por tanta muerte,
Que encapuchados a sueldo, venganza quieren,
Ambulancias que anuncian, un muerto más
Asesinos tras una mascara, pelean el territorio, y
Hacen llorar a mi ciudad, narcotraficantes disfrasados,
Gente vestida de blanco, marcha por la paz
Iglesias llenas de llanto oramos para,
Que ceceé la masacre que a diario hay
Y el enemigo que oculta el rostro,
Sea descubierta su atrocidad
Pero nosotros no estamos vencidos,
Rogamos a Dios, por la paz, para mi Ciudad
y no nos cansamos de marchar por la paz,
A todos nos une la tristeza y el dolor, de ninos y de padres
De hermanos, y de abuelas, que lloran desconsoladas,
Tan solo al escuchar la sirena de la ambulancia, por un muerto mas
Alicia Pérez Hernández
La ciudad se tiñe de sangre,
Hay llanto y dolor por doquier
Unos corren, y otros gritan
Y el asesino silencioso,
Huye del escenario
Y la ciudad padece el mal
Y un manto de sangre pinta las calles
De mi ciudad,
Carros baleados, con ocupantes, quedan llenos
de sangre, narcomensajes, en una manta dejan saber
Y de las sombras, salen para matar, testigos ocultos,
Que vieron, al que hizo el mal, y por temor no dicen,
Los hospitales no dan abasto por tanto herido
Y mi ciudad esta herida por tanta muerte,
Que encapuchados a sueldo, venganza quieren,
Ambulancias que anuncian, un muerto más
Asesinos tras una mascara, pelean el territorio, y
Hacen llorar a mi ciudad, narcotraficantes disfrasados,
Gente vestida de blanco, marcha por la paz
Iglesias llenas de llanto oramos para,
Que ceceé la masacre que a diario hay
Y el enemigo que oculta el rostro,
Sea descubierta su atrocidad
Pero nosotros no estamos vencidos,
Rogamos a Dios, por la paz, para mi Ciudad
y no nos cansamos de marchar por la paz,
A todos nos une la tristeza y el dolor, de ninos y de padres
De hermanos, y de abuelas, que lloran desconsoladas,
Tan solo al escuchar la sirena de la ambulancia, por un muerto mas
Alicia Pérez Hernández