viernes
Poeta recién llegado
Yo, él único
que por madre tiene un lucero
pura, radiante
adornando el cielo
Entre mil amores traicioneros
mi madre
es el único amor verdadero.
Manantial cristalino de vida,
meliflua azucena
que levantas la fé ya perdida
¿quién más, sino ella...?
torna la tristeza en poesía
Tú llevas el enigma de la vida
ligada cual aroma a la flor
¡oh diminuta princesita
tú me concebiste con amor!
Canas benditas
de sufrimiento valeroso;
en noches infinitas
de melancólicas tormentas,
cual faro en penumbra
te aferraste a mis latidos
para no encallar en lo tenebroso.
Como tibio y tierno nido
fueron tus brazos y tu pecho,
de ellos me alimentaba
y en tus brazos suaves
me quedaba dormido.
Me enseñaste a hablar,
a sonreír,
a caminar,
a distinguir el bien del mal,
tú me enseñaste
lo que es el verbo amar
Me has brindado
en el desastre protección,
en el abandono cariño,
en mis desaciertos comprensión
y en el llanto incontenible
me consuelas como aun niño.
que por madre tiene un lucero
pura, radiante
adornando el cielo
Entre mil amores traicioneros
mi madre
es el único amor verdadero.
Manantial cristalino de vida,
meliflua azucena
que levantas la fé ya perdida
¿quién más, sino ella...?
torna la tristeza en poesía
Tú llevas el enigma de la vida
ligada cual aroma a la flor
¡oh diminuta princesita
tú me concebiste con amor!
Canas benditas
de sufrimiento valeroso;
en noches infinitas
de melancólicas tormentas,
cual faro en penumbra
te aferraste a mis latidos
para no encallar en lo tenebroso.
Como tibio y tierno nido
fueron tus brazos y tu pecho,
de ellos me alimentaba
y en tus brazos suaves
me quedaba dormido.
Me enseñaste a hablar,
a sonreír,
a caminar,
a distinguir el bien del mal,
tú me enseñaste
lo que es el verbo amar
Me has brindado
en el desastre protección,
en el abandono cariño,
en mis desaciertos comprensión
y en el llanto incontenible
me consuelas como aun niño.
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