Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos.
(Cantares 8: 6-7)
Innumeradas noches solitarias,
en medio de destellos y estrellas, te busque.
No, no te conocía, solo te imaginaba.
No sé si te buscaba por mi soledad,
o si era tan solo por curiosidad.
Sé que añoraba el poderte encontrar.
No conocía el color de tus cabellos,
ni el brillo de tus ojos.
Pero sin saberlo, en cada noche
que te buscaba, mas de ti
me enamoraba.
Era como si al mirar la luna
supiera que en algún lugar
aquella noche tu también
la observabas y así me acariciabas.
Te busque cuando todos me decían
que no había amor verdadero,
que ya nadie era fiel, pero yo sabia
que en algún lugar, tu me esperabas.
No, no podían todos tener razón.
Yo no era la única que me guardaba,
también tu en algún lugar
por mi a Dios orabas.
Mientras otros se extasiaban
con emociones sin amor,
yo te buscaba en el sonido de las olas,
en el calor de la arena, en el frío de cada noche, en el brillo de los astros.
Y sin poderlo explicar,
sabia que no estabas lejos de mi;
pues yo te sentía,
en mi corazón vivías.
Y cada noche, al despedirme
de la luna y las estrellas,
del mar y de la arena,
te ponía en manos del Creador,
sabiendo que él te cuidaría y
que aquella noche, también
¡conmigo tu soñarías!
Te amo aunque no conozca tu nombre,
aunque no te tenga tangiblemente.
Amo el anhelo de encontrarte,
amo este sentimiento a veces de soledad,
porque es el paso que tengo que dar
para disfrutar luego de tu compañía.
Que tanta falta me hace para poder expresar:
Cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente.
Amo el universo entero
porque sé que formas
parte de él.
Amo la vida porque es la
oportunidad de conocerte,
de encontrarte algún día.
Amo el orar en la grey, el asistir a las vigilias,
porque sé que en algún momento
tu mirada se cruzará con la mía,
y juntos comenzaremos a caminar,
sin decir palabras,
solo tomados de las manos.
Amo todo este recorrido
y todos estos momentos,
en los cuales puedo soñar
que estaremos juntos,
que mis sueños serán los tuyos
que nuestra vida será una en Dios.
Te amo aunque no conozca tu nombre completo
aunque no haya visto aún tu cuerpo entero
Dios te bendiga donde quiera que estés.
Si alguno de ustedes ve al que mi alma ama, hágale saber que mi corazón por él espera ...
Copyright © Gohaimy.Salem / RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS
(Cantares 8: 6-7)
Innumeradas noches solitarias,
en medio de destellos y estrellas, te busque.
No, no te conocía, solo te imaginaba.
No sé si te buscaba por mi soledad,
o si era tan solo por curiosidad.
Sé que añoraba el poderte encontrar.
No conocía el color de tus cabellos,
ni el brillo de tus ojos.
Pero sin saberlo, en cada noche
que te buscaba, mas de ti
me enamoraba.
Era como si al mirar la luna
supiera que en algún lugar
aquella noche tu también
la observabas y así me acariciabas.
Te busque cuando todos me decían
que no había amor verdadero,
que ya nadie era fiel, pero yo sabia
que en algún lugar, tu me esperabas.
No, no podían todos tener razón.
Yo no era la única que me guardaba,
también tu en algún lugar
por mi a Dios orabas.
Mientras otros se extasiaban
con emociones sin amor,
yo te buscaba en el sonido de las olas,
en el calor de la arena, en el frío de cada noche, en el brillo de los astros.
Y sin poderlo explicar,
sabia que no estabas lejos de mi;
pues yo te sentía,
en mi corazón vivías.
Y cada noche, al despedirme
de la luna y las estrellas,
del mar y de la arena,
te ponía en manos del Creador,
sabiendo que él te cuidaría y
que aquella noche, también
¡conmigo tu soñarías!
Te amo aunque no conozca tu nombre,
aunque no te tenga tangiblemente.
Amo el anhelo de encontrarte,
amo este sentimiento a veces de soledad,
porque es el paso que tengo que dar
para disfrutar luego de tu compañía.
Que tanta falta me hace para poder expresar:
Cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente.
Amo el universo entero
porque sé que formas
parte de él.
Amo la vida porque es la
oportunidad de conocerte,
de encontrarte algún día.
Amo el orar en la grey, el asistir a las vigilias,
porque sé que en algún momento
tu mirada se cruzará con la mía,
y juntos comenzaremos a caminar,
sin decir palabras,
solo tomados de las manos.
Amo todo este recorrido
y todos estos momentos,
en los cuales puedo soñar
que estaremos juntos,
que mis sueños serán los tuyos
que nuestra vida será una en Dios.
Te amo aunque no conozca tu nombre completo
aunque no haya visto aún tu cuerpo entero
Dios te bendiga donde quiera que estés.
Si alguno de ustedes ve al que mi alma ama, hágale saber que mi corazón por él espera ...
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