Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
No se puede controlar mi corazón,
no se puede dejar de soñar la más blanca ilusión,
no se puede, jamás, desesperar la distancia,
ni evitar la condena de ese gran dolor.
Una vez hice poemas, con grises palabras,
Una vez hice poemas, con saludos de olvido.
Una vez quise ser el ocaso
y así apurar mi partida.
Una vez quise disfrazar la esperanza
y después de todo,
borrar la senda pisada.
Inútil tarea;
eras.
Hoy la vida, con sabor de hembra,
seca heridas que jazmines y lirios velan.
Florecí, después de una vida perdida,
Enredada mi hiedra ahogo esas horas,
vida que no fue mía.
Gracias amor, gracias a tí hoy vivo,
en pan, tierra, arcilla, en vino
en gotas de sal;
- costilla y caderas -
Sí, gracias a ti, estoy,
estoy como soy:
con mi tiempo gastado pero vivo.
Te encontré.
Poeta, cantora, mujer; maestra, mi razón de ser.
Te asiste al galope lento de mi corcel,
cansado, casi muerto,
aplastado, golpeado,...
Después de todo hemos resucitado.
Me enseñaste a desnudar el alma,
para descubrir tu esencia
para descubrir tu esencia
y con ella darnos vida.
Ya ves,...No se puede,
Una vez quise
después de todo hemos resucitado.