Armonia
Poeta veterana
¿Qué destino me atesora
la piel, el alma, la vida?
si fuiste la harpìa funesta
que arrancó de mis entrañas
la sangre que todo baña
cuando alimentarte debes.
¿Què cruel espera revierte
la pasión del sufrimiento?
Eterno , agrio, desierto
y ni siquiera consciente
del clamor de helar los huesos
en la mirada vacía
del ser que en todo confía
pues se tilda de inocente.
Y esa mueca de sonrisa
que irónicamente mira,
-hasta encender una pira
pasiva, quieta y sin prisa-
delata que no ha llegado
el tiempo de redimirse.
En la sombra de mi cruz
abrasaré en mi sepulcro
el hedor suave y profundo
de tu beso de destierro
y en el medio de mi pecho
lo que falta es evidente:
mi corazón en tu frente
y su latido en tu aliento.
¡Que agonía de silencio!
muriendo la noche eterna
contemplando entre mortajas
el vacío de un recuerdo.
la piel, el alma, la vida?
si fuiste la harpìa funesta
que arrancó de mis entrañas
la sangre que todo baña
cuando alimentarte debes.
¿Què cruel espera revierte
la pasión del sufrimiento?
Eterno , agrio, desierto
y ni siquiera consciente
del clamor de helar los huesos
en la mirada vacía
del ser que en todo confía
pues se tilda de inocente.
Y esa mueca de sonrisa
que irónicamente mira,
-hasta encender una pira
pasiva, quieta y sin prisa-
delata que no ha llegado
el tiempo de redimirse.
En la sombra de mi cruz
abrasaré en mi sepulcro
el hedor suave y profundo
de tu beso de destierro
y en el medio de mi pecho
lo que falta es evidente:
mi corazón en tu frente
y su latido en tu aliento.
¡Que agonía de silencio!
muriendo la noche eterna
contemplando entre mortajas
el vacío de un recuerdo.