Lorena.
Poeta asiduo al portal
Mi cuerpo ya sin alma.
Buenas noches, si, otra vez yo,
disculpas te pido, si nuevamente
te vuelvo a molestar,
pero no consigo la paz.
Observo tu retrato, sobre aquella pared,
la pared que une a la sala de estar con la cocina,
¿la recuerdas?
si no la recuerdas, no es indispensable,
que lo hagas.
Ahí estás tú,
cada vez que deseo un abrazo tan fuerte,
el que logra calmarme,
no creo que nadie más que tú, pueda comprenderme,
sos el único capaz de borrar la melancolía,
de la vida que me ha tocado, es tan frustrante...
He intentado salir, buscar otros rumbos
pero... no le encuentro el sentido,
es más solo quiero desaparecer de este mundo.
Por las noche el cruel silencio
me lastima los oídos, y los recuerdos me hacen añicos.
Me recuesto en mi cama, abrazando mi almohada,
intentando no llamar y hacer presente a la soledad,
pero sin más no querer, viene a mi y me atormenta,
con la inquietud de ya no poder jamás volver a amar.
Es algo imposible el poder olvidar,
pero... ¿qué puedo hacer?
nada solo aferrarme a la oscuridad
la oscuridad que se apodera de mi alma.
Observo el espejo, ya no encuentro mi yo,
soy solo un ser que no merece su existencia,
una mujer vacía de sentimientos,
un triste dibujo de la que ahora ya no va a volver,
solo un fragmento del pasado.
Disculpas, te pido si estoy aumentando mi agonía,
al seguir confesandote lo que dentro mio siento,
pero preciso decírtelo, tal vez pueda morir
en cualquier momento,
un día de estos.
... Lo sé he llegado al límite de todo lo imaginable,
pero... ya no encuentro razones para seguir,
todas las poetisas se han sacrificado, por el desamor,
quién podría jurarme, que yo no sería una más,
de las que siguen ese final cruel y triste.
Poetisa me hago llamar, ¿que ironía verdad?
solías decirme que era tu poetisa,
¿y ahora? nada más soy una mujer, que escribe tonterías,
es cierto, pero no puedo evitarlo,
pero es lo que compone parte de mi vida.
En fin...
Adiós hoy te he confesado mi amor incondicional,
fuiste el primero y el único amor,
no sé si eso te haga felíz o si solo te importe poco y nada,
Puedes pasar por casa, y llevar tu retrato,
espero que cuando lo hagas,
me encuentres en el sofá de la sala,
con mi cuerpo ya sin alma
y comprendas, todo lo que fuiste en mi vida,
y cuanto es lo que yo te amaba...
Buenas noches, si, otra vez yo,
disculpas te pido, si nuevamente
te vuelvo a molestar,
pero no consigo la paz.
Observo tu retrato, sobre aquella pared,
la pared que une a la sala de estar con la cocina,
¿la recuerdas?
si no la recuerdas, no es indispensable,
que lo hagas.
Ahí estás tú,
cada vez que deseo un abrazo tan fuerte,
el que logra calmarme,
no creo que nadie más que tú, pueda comprenderme,
sos el único capaz de borrar la melancolía,
de la vida que me ha tocado, es tan frustrante...
He intentado salir, buscar otros rumbos
pero... no le encuentro el sentido,
es más solo quiero desaparecer de este mundo.
Por las noche el cruel silencio
me lastima los oídos, y los recuerdos me hacen añicos.
Me recuesto en mi cama, abrazando mi almohada,
intentando no llamar y hacer presente a la soledad,
pero sin más no querer, viene a mi y me atormenta,
con la inquietud de ya no poder jamás volver a amar.
Es algo imposible el poder olvidar,
pero... ¿qué puedo hacer?
nada solo aferrarme a la oscuridad
la oscuridad que se apodera de mi alma.
Observo el espejo, ya no encuentro mi yo,
soy solo un ser que no merece su existencia,
una mujer vacía de sentimientos,
un triste dibujo de la que ahora ya no va a volver,
solo un fragmento del pasado.
Disculpas, te pido si estoy aumentando mi agonía,
al seguir confesandote lo que dentro mio siento,
pero preciso decírtelo, tal vez pueda morir
en cualquier momento,
un día de estos.
... Lo sé he llegado al límite de todo lo imaginable,
pero... ya no encuentro razones para seguir,
todas las poetisas se han sacrificado, por el desamor,
quién podría jurarme, que yo no sería una más,
de las que siguen ese final cruel y triste.
Poetisa me hago llamar, ¿que ironía verdad?
solías decirme que era tu poetisa,
¿y ahora? nada más soy una mujer, que escribe tonterías,
es cierto, pero no puedo evitarlo,
pero es lo que compone parte de mi vida.
En fin...
Adiós hoy te he confesado mi amor incondicional,
fuiste el primero y el único amor,
no sé si eso te haga felíz o si solo te importe poco y nada,
Puedes pasar por casa, y llevar tu retrato,
espero que cuando lo hagas,
me encuentres en el sofá de la sala,
con mi cuerpo ya sin alma
y comprendas, todo lo que fuiste en mi vida,
y cuanto es lo que yo te amaba...