A MI DAMA
Perdona mi retraso, dama mía,
Perdona mi retraso, dama mía,
llego cansado
y polvoriento.
Vengo desde muy lejos
tras dura cabalgada.
Oí campanas
y gritos de alegría,
aún reventado
vengo a unirme a tu fiesta,
porque me han dicho
que una poeta
ha dedicado versos a los hombres.
¡Que maravilla!
Los oigo recitar y me emociono
y aunque te asombres
las lágrimas resbalan por mi cara.
Doblo ante ti,
humilde, mi rodilla
y rindo mi sombrero a tu persona.
Beso tu mano,
dame tu bendición.
Luciré tus colores desde hoy
y ¡Ay de aquel que pretenda disputarlos!
y polvoriento.
Vengo desde muy lejos
tras dura cabalgada.
Oí campanas
y gritos de alegría,
aún reventado
vengo a unirme a tu fiesta,
porque me han dicho
que una poeta
ha dedicado versos a los hombres.
¡Que maravilla!
Los oigo recitar y me emociono
y aunque te asombres
las lágrimas resbalan por mi cara.
Doblo ante ti,
humilde, mi rodilla
y rindo mi sombrero a tu persona.
Beso tu mano,
dame tu bendición.
Luciré tus colores desde hoy
y ¡Ay de aquel que pretenda disputarlos!