Martín Enrico
Poeta recién llegado
En la esquina del mundo perdido,
con el alma en pasillo seis,
en la calle sin nombre y sin aire,
bajo el agua que muere de sed.
con el alma en pasillo seis,
en la calle sin nombre y sin aire,
bajo el agua que muere de sed.
Junto a un pétalo de tiempo caído,
a la espera de lo que no es,
desde la habitación del olvido,
con el futuro agitado y sin pies.
a la espera de lo que no es,
desde la habitación del olvido,
con el futuro agitado y sin pies.
Al borde de mil tempestades,
madrugando muy tarde y sin mí,
sin llegar a la cita y cobarde,
silbado la soledad que sentí.
madrugando muy tarde y sin mí,
sin llegar a la cita y cobarde,
silbado la soledad que sentí.
Aquí estoy yo si no estás, si no estamos,
si no están los sueños que soñamos,
si mi vida contigo se va.
si no están los sueños que soñamos,
si mi vida contigo se va.
Así quedan las ruinas absurdas,
así llora la risa del sol,
tantas lágrimas hoy ya redundan,
tantos holas que dicen adiós.
así llora la risa del sol,
tantas lágrimas hoy ya redundan,
tantos holas que dicen adiós.
En el páramo del firmamento,
con la vela rota y sin timón,
en el césped de un jardín desierto,
a la vera de algún aluvión.
con la vela rota y sin timón,
en el césped de un jardín desierto,
a la vera de algún aluvión.
Cómo metáfora que ya no se expresa,
entre canciones de amor sin amor,
saltando charcos secos y de cabeza,
como verano que tiene calor.
entre canciones de amor sin amor,
saltando charcos secos y de cabeza,
como verano que tiene calor.
Junto a una mariposa embustera,
desde el sitio del no puede ser,
el amor se quedó en la frontera,
la luna baila en el salón del ayer.
desde el sitio del no puede ser,
el amor se quedó en la frontera,
la luna baila en el salón del ayer.