JAIME
Poeta adicto al portal
Mi Dolencia
Al final de cada ciclo siempre hay heridas:
llagas profundas de un exhausto caminar.
Mis llagas
son de medio camino,
de un ciclo tercamente abierto, enraizado
en la constante mortificación
en un presente que jamás superará
al recuerdo.
Hay en mi pecho un cristal que desaparece
tan lentamente…
es un cristal y un lucero a través,
que mengua con ansias de eclipse en su seso,
en su sexo,
y me posee y me sujeto de la brizna que me queda
de cordura,
para no caer al suelo y ser cristal roto.
Así que sigo caminado,
que mengue el cristal que mengue,
que la oscuridad subsiguiente ocurra en penumbras,
mientras duermo,
para despertar liberado sin pensarte,
ser ajeno al ciclo, que se valla el dolor
de estas llagas.
Mas despierto y siento estas profundas heridas,
entiendo
que aún voy a medio camino...
Al final de cada ciclo siempre hay heridas:
llagas profundas de un exhausto caminar.
Mis llagas
son de medio camino,
de un ciclo tercamente abierto, enraizado
en la constante mortificación
en un presente que jamás superará
al recuerdo.
Hay en mi pecho un cristal que desaparece
tan lentamente…
es un cristal y un lucero a través,
que mengua con ansias de eclipse en su seso,
en su sexo,
y me posee y me sujeto de la brizna que me queda
de cordura,
para no caer al suelo y ser cristal roto.
Así que sigo caminado,
que mengue el cristal que mengue,
que la oscuridad subsiguiente ocurra en penumbras,
mientras duermo,
para despertar liberado sin pensarte,
ser ajeno al ciclo, que se valla el dolor
de estas llagas.
Mas despierto y siento estas profundas heridas,
entiendo
que aún voy a medio camino...