Porfirio Mayo
Poeta recién llegado
Mi dulce esposa
Oleré tus cabellos después de que te bañes
Como se huelen las flores y las yerbas
Cuando el sol apenas se hace
En el lejano horizonte de los montes,
En el lejano horizonte de las tardes.
Tocaré tu cuerpo suave, oloroso y fresco
Como se tocan las finas gotas de niebla
Que serenas ruedan por las hojas de las aves.
Tocaré tu piel tan delicada
Como las alas de las mariposas
-de polvo fino espolvoreadas-
Suavemente con la punta de mis dedos.
Tocaré tu pelo vaporoso como nube,
Tú cabello que cae sobre tu espalda
Como una azabache catarata
Como una espuma de cascada
Como una nube que rueda por la ladera
De una montaña lejana.
Miraré tu risa, blanca espuma, burbuja de agua,
Tu cuerpo tibio, pecho de paloma
Borbollón de risa, ave blanca.
Escucharé tu cristalina voz
Como se escuchan los arroyos
Al chocar tranquilos con piedrecillas y raíces,
Como se escuchan las risas de los niños
Al chapalear felices en las aguas mansas
De los chopos y de las pequeñas lagunas
Y de las tranquilas charcas.
Sin motivos aparentes,
Correremos detrás del viento, jugaremos,
Correremos por las riveras de las lagunas y los ríos
Correremos por la orilla del sol al caer la tarde
O en la mañana al llegar el alba
Tomaremos un café con canela y piloncillo
Moveremos los leños del fogón
Para provocarles llamas
Veremos cómo brotan las chispas de las brasas
Nos arrimaremos un poco para
Disfrutar la calma
Tocaremos el agua que trae el alba
Disfrazada de bruma, de nube y de neblina;
Reconfortaremos nuestras almas
Iremos juntos a cosechar las mazorcas y las flores
Cortaremos las calabazas y cosecharemos
Los cempasúchiles a finales de Octubre y en Noviembre
Regaremos las plantas que adornan nuestro patio
Para que crezcan fuertes y sanas
Cosecharemos los jazmines y los crisantemos.
Cosecharemos las alegrías y las tragedias;
Cortaremos unos mangos al árbol que está allá
En la orilla del llano
Regaremos las plantas de flores que tenemos
En el patio de nuestra casa
Podaremos las acacias y las higueras que
Hay en nuestras ventanas
Cortaremos una flor de las diferentes plantas
Para hacer con ellas un ramo florido elegante
Y distinguido y embelleceremos con él nuestra
Mesa de casa, barreremos el patio,
Quemaremos las hojas secas en las frescas mañanas
Será una leve fogata que trasmine un humo
Sereno y mortecino,
Un humo que aromatice con sus
Olores de cenizas nuestra alma,
Nos sentaremos en el patio, en la puerta
De nuestra casa, miraremos por el camino
Que conduce a la distancia
Veremos a lo lejos las figuras humanas
Adivinaremos
Quien será quien nos visita,
Cual de nuestros hijos viene a casa
Miraremos a la Ceiba allá en los pozos de agua.
Tomados de las manos
Pasearemos por el llano para ver como
El ganado pasta, iremos al medio día
Para ver como descansan, si ya tomaron agua,
Miraremos como remuelen el pasto
Mientras duermen bajo árboles y palmas
Miraremos como son los días sin nubes,
Miraremos como son los días sin nada.
Para mamá y
papá.
Oleré tus cabellos después de que te bañes
Como se huelen las flores y las yerbas
Cuando el sol apenas se hace
En el lejano horizonte de los montes,
En el lejano horizonte de las tardes.
Tocaré tu cuerpo suave, oloroso y fresco
Como se tocan las finas gotas de niebla
Que serenas ruedan por las hojas de las aves.
Tocaré tu piel tan delicada
Como las alas de las mariposas
-de polvo fino espolvoreadas-
Suavemente con la punta de mis dedos.
Tocaré tu pelo vaporoso como nube,
Tú cabello que cae sobre tu espalda
Como una azabache catarata
Como una espuma de cascada
Como una nube que rueda por la ladera
De una montaña lejana.
Miraré tu risa, blanca espuma, burbuja de agua,
Tu cuerpo tibio, pecho de paloma
Borbollón de risa, ave blanca.
Escucharé tu cristalina voz
Como se escuchan los arroyos
Al chocar tranquilos con piedrecillas y raíces,
Como se escuchan las risas de los niños
Al chapalear felices en las aguas mansas
De los chopos y de las pequeñas lagunas
Y de las tranquilas charcas.
Sin motivos aparentes,
Correremos detrás del viento, jugaremos,
Correremos por las riveras de las lagunas y los ríos
Correremos por la orilla del sol al caer la tarde
O en la mañana al llegar el alba
Tomaremos un café con canela y piloncillo
Moveremos los leños del fogón
Para provocarles llamas
Veremos cómo brotan las chispas de las brasas
Nos arrimaremos un poco para
Disfrutar la calma
Tocaremos el agua que trae el alba
Disfrazada de bruma, de nube y de neblina;
Reconfortaremos nuestras almas
Iremos juntos a cosechar las mazorcas y las flores
Cortaremos las calabazas y cosecharemos
Los cempasúchiles a finales de Octubre y en Noviembre
Regaremos las plantas que adornan nuestro patio
Para que crezcan fuertes y sanas
Cosecharemos los jazmines y los crisantemos.
Cosecharemos las alegrías y las tragedias;
Cortaremos unos mangos al árbol que está allá
En la orilla del llano
Regaremos las plantas de flores que tenemos
En el patio de nuestra casa
Podaremos las acacias y las higueras que
Hay en nuestras ventanas
Cortaremos una flor de las diferentes plantas
Para hacer con ellas un ramo florido elegante
Y distinguido y embelleceremos con él nuestra
Mesa de casa, barreremos el patio,
Quemaremos las hojas secas en las frescas mañanas
Será una leve fogata que trasmine un humo
Sereno y mortecino,
Un humo que aromatice con sus
Olores de cenizas nuestra alma,
Nos sentaremos en el patio, en la puerta
De nuestra casa, miraremos por el camino
Que conduce a la distancia
Veremos a lo lejos las figuras humanas
Adivinaremos
Quien será quien nos visita,
Cual de nuestros hijos viene a casa
Miraremos a la Ceiba allá en los pozos de agua.
Tomados de las manos
Pasearemos por el llano para ver como
El ganado pasta, iremos al medio día
Para ver como descansan, si ya tomaron agua,
Miraremos como remuelen el pasto
Mientras duermen bajo árboles y palmas
Miraremos como son los días sin nubes,
Miraremos como son los días sin nada.