Paula_2156
Poeta recién llegado
Mi eterno ángel guardián
Cela la entrada de mi castillo
Se el guardián de mis sueños
Ven y protégeme de los terrenales hechizos
Ámame como nunca antes nadie lo hizo
Cierra los ojos y me encontrarás,
Seré tu musa, y pongo mi conciencia en juego,
Se aquel que me hace murmurar su nombre en sueños
Hazme despertar entre tus brazos, mi cielo
Ven y átame a la vida, aférrame a ella sin piedad
Que el tiempo ya me hizo su prisionera
Pero no reina condena más dura
Que respirar sin ser tu amada, tus primaveras
No dejes de sorprenderme con tus besos
Y que por las noches sólo me abrigue el calor de tu cuerpo
Que la piel se me erice en nuestros nocturnos encuentros
Que mi cabello te acaricie y descanse sobre tu pecho
Mírame a los ojos y miénteme que no me amas
Si eres capaz de aquello sabré que no mientes
Ámame con un golpe seco en el pecho
Como con aquel que me mataste ese día de miradas y deseos
Comprende las barbaries que puedan inventar
Comprende que la envidia reina en la humanidad
No sé si somos el uno para el otro o uno sólo nada más
Pero sí que no ha habido amor igual, ningún otro, en ninguna era, en ningún lugar
Frota tu pañuelo, se mi consuelo,
Bebe las lágrimas, de felicidad yo muero,
Cura las heridas, mi corazón arde en carne viva,
Vuelve al desenfreno y mátame sin piedad
Vuela a mi rescate, no me sometas a la oscura soledad,
Ven y hazme tuya, sólo tuya y de nadie más,
Ámame en el dolor, en la agonía como en la salubridad,
Bésame hasta el fondo de mis pupilas con esos ojos con los que me miras
Desnúdame de secretos con tus sabias palabras
Vísteme en conocimientos con tus discursos, poemas y demás
Mátame en un verso y revíveme en una rima final
Pero nunca dejes de amarme, se tú mi eterno ángel guardián
Cela la entrada de mi castillo
Se el guardián de mis sueños
Ven y protégeme de los terrenales hechizos
Ámame como nunca antes nadie lo hizo
Cierra los ojos y me encontrarás,
Seré tu musa, y pongo mi conciencia en juego,
Se aquel que me hace murmurar su nombre en sueños
Hazme despertar entre tus brazos, mi cielo
Ven y átame a la vida, aférrame a ella sin piedad
Que el tiempo ya me hizo su prisionera
Pero no reina condena más dura
Que respirar sin ser tu amada, tus primaveras
No dejes de sorprenderme con tus besos
Y que por las noches sólo me abrigue el calor de tu cuerpo
Que la piel se me erice en nuestros nocturnos encuentros
Que mi cabello te acaricie y descanse sobre tu pecho
Mírame a los ojos y miénteme que no me amas
Si eres capaz de aquello sabré que no mientes
Ámame con un golpe seco en el pecho
Como con aquel que me mataste ese día de miradas y deseos
Comprende las barbaries que puedan inventar
Comprende que la envidia reina en la humanidad
No sé si somos el uno para el otro o uno sólo nada más
Pero sí que no ha habido amor igual, ningún otro, en ninguna era, en ningún lugar
Frota tu pañuelo, se mi consuelo,
Bebe las lágrimas, de felicidad yo muero,
Cura las heridas, mi corazón arde en carne viva,
Vuelve al desenfreno y mátame sin piedad
Vuela a mi rescate, no me sometas a la oscura soledad,
Ven y hazme tuya, sólo tuya y de nadie más,
Ámame en el dolor, en la agonía como en la salubridad,
Bésame hasta el fondo de mis pupilas con esos ojos con los que me miras
Desnúdame de secretos con tus sabias palabras
Vísteme en conocimientos con tus discursos, poemas y demás
Mátame en un verso y revíveme en una rima final
Pero nunca dejes de amarme, se tú mi eterno ángel guardián