Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Hoy me asomo al balcón de mi existencia
y me contemplo andando su camino,
de mis actos, no encuentro desatino,
aunque, tal vez, me inspire la indulgencia.
Recuerdo muy dichosa mi vivencia,
como si oculta mano del destino
cubriera mi andadura de platino,
doblándose en abierta reverencia.
Siempre viví feliz, en plan austero,
no supe de miserias ni de inquinas,
mi familia, ante todo, fue primero.
Satisfice mi espíritu viajero,
y, aunque jamás estuve en Filipinas,
prácticamente, he visto el mundo entero.
y me contemplo andando su camino,
de mis actos, no encuentro desatino,
aunque, tal vez, me inspire la indulgencia.
Recuerdo muy dichosa mi vivencia,
como si oculta mano del destino
cubriera mi andadura de platino,
doblándose en abierta reverencia.
Siempre viví feliz, en plan austero,
no supe de miserias ni de inquinas,
mi familia, ante todo, fue primero.
Satisfice mi espíritu viajero,
y, aunque jamás estuve en Filipinas,
prácticamente, he visto el mundo entero.