aniksun
Poeta adicto al portal
Como el ave que pasa
y no se detiene,
que no deja huella
ni sabe de donde viene;
así mi alma galopa
sin saber qué quiere,
sin hallar una respuesta
y un sueño que la despierte.
En una encrucijada de deseos,
de los valorados cuando se pierden,
cuando, entre caricias y besos,
se oculta el castigo que tanto duele;
así mi corazón, con su adusto bombeo,
se entremezcla con la fe doliente
y, entre lamentos, susurros y rezos
en tu caluroso pecho se tiende.
Como polvoriento sueño de camino
que entre cameos se enlaza y retuerce
para no sentir nada
sintiéndose aún fuerte;
así mi poseso amor embriaga
la bebida que lo envuelve,
cubriendo de tul la breve escarcha
que ante tus ojos se ruboriza y detiene.
y no se detiene,
que no deja huella
ni sabe de donde viene;
así mi alma galopa
sin saber qué quiere,
sin hallar una respuesta
y un sueño que la despierte.
En una encrucijada de deseos,
de los valorados cuando se pierden,
cuando, entre caricias y besos,
se oculta el castigo que tanto duele;
así mi corazón, con su adusto bombeo,
se entremezcla con la fe doliente
y, entre lamentos, susurros y rezos
en tu caluroso pecho se tiende.
Como polvoriento sueño de camino
que entre cameos se enlaza y retuerce
para no sentir nada
sintiéndose aún fuerte;
así mi poseso amor embriaga
la bebida que lo envuelve,
cubriendo de tul la breve escarcha
que ante tus ojos se ruboriza y detiene.
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