EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Vocación de toro tiene mi alma en la arena;
Fiera que arremete ante el matador y su sable.
Estricta justicia entre mis ojos de rabia llevo
Ante un sinnúmero de aplaudidores en la platea.
Penacho morisco y negro como la noche
En mi coraza tengo para ofrendar
Y los cuernos afilados y en lo alto;
Resoplido doy ante la doma
Y soy estampida roja como el vino.
Mi ser ha sido concebido para batallar
Y dar hermosura al anfiteatro
Y relegar al mozo a una torpe hazaña
¡Querer asir la gloria mostrando su miseria
Haciendo estirpe de una enjundia carnicera!
¡Yo retengo mis patas en las arenas
Y doy batalla hasta morir
Hasta el último resoplido!
Mas tú, torero, sólo vives del aplauso
Y de la estima de una torpe multitud
Que te aprecia por el mato.
Mañana, no serás aplaudido
Cuando el cuerno te atraviese el vientre
Y la guadaña te afeite el lomo
Y seas otro cadáver lustroso en la arena...
¡Donde matas y donde mueres!
Fiera que arremete ante el matador y su sable.
Estricta justicia entre mis ojos de rabia llevo
Ante un sinnúmero de aplaudidores en la platea.
Penacho morisco y negro como la noche
En mi coraza tengo para ofrendar
Y los cuernos afilados y en lo alto;
Resoplido doy ante la doma
Y soy estampida roja como el vino.
Mi ser ha sido concebido para batallar
Y dar hermosura al anfiteatro
Y relegar al mozo a una torpe hazaña
¡Querer asir la gloria mostrando su miseria
Haciendo estirpe de una enjundia carnicera!
¡Yo retengo mis patas en las arenas
Y doy batalla hasta morir
Hasta el último resoplido!
Mas tú, torero, sólo vives del aplauso
Y de la estima de una torpe multitud
Que te aprecia por el mato.
Mañana, no serás aplaudido
Cuando el cuerno te atraviese el vientre
Y la guadaña te afeite el lomo
Y seas otro cadáver lustroso en la arena...
¡Donde matas y donde mueres!