Paula Cristina Muñoz
Poeta recién llegado
Mi inspiración, mi ángel fugaz
tan breve tu presencia como una plácida noche de sueño.
La serenidad y la energía se juntan y fluyen
por una perfecta escultura animada.
Tus brazos y tu pecho prometen refugio al más desamparado de los viajeros.
Un Hermes con brillo apolíneo.
Si yo me perdiera, que en tu esencia me hallara y jamás me marchara.
Mi amor y nunca mi amo.
Que a tres mujeres hizo llorar amargos días por dulces años perdidos.
Porque el mejor de los veleros viaja sino más rápido, más libre y mejor por mar abierto.
Que el tiempo y la distancia solo sirvan como distracción,
y nunca como impedimento o sinrazón.
Porque tan solo dos horas han bastado para una mirada más limpia y avariciosa a la vez,
para siempre perdida en las más elevadas cimas.
Mi ángel terrenal, mi inspirador eterno.
El que hace que mi tinta fluya tan rápido en mi papel como la sangre por cada una de mis venas y la electricidad por cada nervio mío.
Piloto de sueños e ilusiones, de los míos. Piloto que me ha enseñado a decidir destinos. Sobre las tersas telas de tu piel trazaría el mapa más completo para consultar a cada minuto.
Tus cabellos como espigas de trigo sin trillar, salvajes, libres, pretenciosas. Rizos de espuma dorada y estridente.
Todo el vello que se eriza tras la ropa de algodón por la inspiración que llega tanto en oleadas como ráfagas desbocadas e impulsivas.
Música son las respiraciones acompasadas con el compás de tus andares y la suave agilidad de tus movimientos, mi ángel pantera.
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