De sobra conozco su voz
la oigo en sueños cuando duermo,
pero al amnecer despierto
en mi vacía habitación.
Ella es del día mi ilusión,
a falta de aire, mi aliento;
mi alegría y mi tormento,
la dueña de mi corazón.
- Y es que la quiero - digo, en conclusión -
no obstante, algo he de confesar:
aunque mi corazón llena este amor
de terrores me colma la verdad,
pues brillante y profunda es la ilusión,
y rara vez lo es la realidad.
la oigo en sueños cuando duermo,
pero al amnecer despierto
en mi vacía habitación.
Ella es del día mi ilusión,
a falta de aire, mi aliento;
mi alegría y mi tormento,
la dueña de mi corazón.
- Y es que la quiero - digo, en conclusión -
no obstante, algo he de confesar:
aunque mi corazón llena este amor
de terrores me colma la verdad,
pues brillante y profunda es la ilusión,
y rara vez lo es la realidad.