hectorgomez
Poeta recién llegado
Mi infancia que fue leve, tristemente tierna
se poso en la cúspide de una montaña gris,
más que cerca de un cielo despanzurrado
que se tragaba los colores vivos del arco iris.
Paso mi cálida infancia tan cerca, en un tris
empañando mi imaginaria ventana en su desliz,
como pasan nubes hambrientas de distancia
paso, se fue, y a dejando un hombre; una cicatriz.
A lo lejos si mirabas de abajo para arriba
en el cielo parecía estar mi casa,
de cerca si mirabas ya de arriba
que cerca estaba el cielo; techo de mi casa.
Mi tierna y tristemente infancia que fue leve
la viví rondando un árbol junto al barro hecho rio
jugando con una familia hecha de negra nieve
imaginado una casa en el estío (mientras llueve)
Que leve, tristemente y tierna fue mi infancia
más parece que fue ayer cuando tuve hambre y frio
como quiera que haya sido, desde un cielo o desde el rio,
fue lo que fue y mi fue mi infancia...y yo cría tener casa.
Bajo la sombra de aquel árbol familiar y cobijante
yazgo agonizante ¡ya no siento hambre, ya no hay frio!
y va arrastrándome la muerte en aquel barro hecho rio
y escucho una voz que apacible desde el cielo, lenta, cae, baja:
-ya estas llegando al cielo, ya estas llegando a casa...
se poso en la cúspide de una montaña gris,
más que cerca de un cielo despanzurrado
que se tragaba los colores vivos del arco iris.
Paso mi cálida infancia tan cerca, en un tris
empañando mi imaginaria ventana en su desliz,
como pasan nubes hambrientas de distancia
paso, se fue, y a dejando un hombre; una cicatriz.
A lo lejos si mirabas de abajo para arriba
en el cielo parecía estar mi casa,
de cerca si mirabas ya de arriba
que cerca estaba el cielo; techo de mi casa.
Mi tierna y tristemente infancia que fue leve
la viví rondando un árbol junto al barro hecho rio
jugando con una familia hecha de negra nieve
imaginado una casa en el estío (mientras llueve)
Que leve, tristemente y tierna fue mi infancia
más parece que fue ayer cuando tuve hambre y frio
como quiera que haya sido, desde un cielo o desde el rio,
fue lo que fue y mi fue mi infancia...y yo cría tener casa.
Bajo la sombra de aquel árbol familiar y cobijante
yazgo agonizante ¡ya no siento hambre, ya no hay frio!
y va arrastrándome la muerte en aquel barro hecho rio
y escucho una voz que apacible desde el cielo, lenta, cae, baja:
-ya estas llegando al cielo, ya estas llegando a casa...