Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Mi isla amada
Entre los brazos bravíos
que van haciendo camino,
hasta llegar a la cuenca
que va formando el gran rio.
Cuando levanta la aurora
y comienzan los sonidos,
se desperezan los sauces
que se bañan de roció.
Flores silvestres perfuman
el ambiente ribereño,
el hombre con sus barcazas
se levanta de su sueño.
Vida apacible del rio
con sonido de agua y piedra,
hace fornido aquel hombre
tornando su piel morena.
Día a día el agua oscura
tropieza con las barcazas,
el sol choca con la luna
terminando la jornada.
El corazón del isleño
se lleva dntro del alma,
este no podrá vivir
sin su rio y sin sus barcas.
Entre los brazos bravíos
que van haciendo camino,
hasta llegar a la cuenca
que va formando el gran rio.
Cuando levanta la aurora
y comienzan los sonidos,
se desperezan los sauces
que se bañan de roció.
Flores silvestres perfuman
el ambiente ribereño,
el hombre con sus barcazas
se levanta de su sueño.
Vida apacible del rio
con sonido de agua y piedra,
hace fornido aquel hombre
tornando su piel morena.
Día a día el agua oscura
tropieza con las barcazas,
el sol choca con la luna
terminando la jornada.
El corazón del isleño
se lleva dntro del alma,
este no podrá vivir
sin su rio y sin sus barcas.