rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi madre y yo somos viento,
cada cual por sus orillas
va desvelando la noche
entre distancias distintas.
Mi madre y yo somos ecos
que cada tanto se alcanzan.
Ambos por los caminos
diversos que abarca el alma
ella en fe, yo en esperanza,
fundimos las mismas piedras,
gastamos las mismas causas.
Ella en credo de los buenos,
yo desafiando en la calma.
Ella en cruz sobre sus manos,
yo en busca de la verdad callada.
Mi madre y yo por instinto
nos amamos entre tablas,
blanco y negro como el juego,
cual destino nos encausa.
cada cual por sus orillas
va desvelando la noche
entre distancias distintas.
Mi madre y yo somos ecos
que cada tanto se alcanzan.
Ambos por los caminos
diversos que abarca el alma
ella en fe, yo en esperanza,
fundimos las mismas piedras,
gastamos las mismas causas.
Ella en credo de los buenos,
yo desafiando en la calma.
Ella en cruz sobre sus manos,
yo en busca de la verdad callada.
Mi madre y yo por instinto
nos amamos entre tablas,
blanco y negro como el juego,
cual destino nos encausa.