giocondo_art
Poeta recién llegado
Quiero entrar en ti y explorar cada una de tus habitaciones,
cuadrar cada cuadro que se encuentre descuadrado,
pintar cada rincón y esquina que no se halla pintado,
barrer el polvo de tu cerámica y llenar de magia tus balcones.
Una mansión llena de secretos y misterios que a veces duelen.
Así eres tú, tan bella pero frágil ante lo que no se lleva el viento.
un material oscuro yace en el fondo invisible de tus cimientos
y el polvo de la ceniza se hizo fuego en el interior de tu frente.
Déjame entrar al sótano y limpiar cada parte de tu pasado,
quitar las telarañas y sacar todo aquello que no hace falta,
perseguir hasta ahuyentar aquella sombra que te espanta,
déjame mojar tus pisos con el olor de un madero renovado.
En tus jardines cortar la maleza y sembrar cristalinas orquídeas.
Construir un pequeño camino de piedras que lleve a tu alberca.
Llenarla de dulce chocolate y alrededor poner una blanca cerca
hecha de marfil para alejar de allí a quienes viven en la envidia.
Tus pasillos, tus alfombras, tus tapices y tus vivos colores,
todos tan bonitos pero opacos por la tristeza de los días.
En mi casa tengo finos aceites para ensalzarte mansión mía
hare en tu cocina nacer los más puros y deleitables sabores.
Ya rayando el día de tanta trabajar reposare como un niño
al lado de tu chimenea bajo el calor que por amor regalas
Lejos de cualquier egoísmo y cercanos al más celeste cariño
Descansaremos tú y yo, soñando con el sonido de campanas.
Porque siento por ti mansión mía algo totalmente diferente
A lo que siente el resto de la gente por el clamor de una cama
Decidí abandonar la seguridad de mi casa, de mis cosas y mi fama
Para acompañarte en tu soledad y así hacerla inexistente.
Que más me quedaría que el sonido silencioso de tus pasillos
Tu tranquilidad es el precio a pagar por mí vida y así lo elijo.
Pues aunque tu calma cobre la última de mis fuerzas y energias
Yo vivo por ti, para hacerte sentir sincera cuando sonrías.
Mi dulce hogar, que gusto para mí sería poder cuidar de ti
No me gusta verte descuidada. Porque sé que así no eres feliz
Déjame entrar en tus habitaciones y así llevar a cabo por ti
El mayor de los sacrificios: “el de abandonar mi ego por ti”
cuadrar cada cuadro que se encuentre descuadrado,
pintar cada rincón y esquina que no se halla pintado,
barrer el polvo de tu cerámica y llenar de magia tus balcones.
Una mansión llena de secretos y misterios que a veces duelen.
Así eres tú, tan bella pero frágil ante lo que no se lleva el viento.
un material oscuro yace en el fondo invisible de tus cimientos
y el polvo de la ceniza se hizo fuego en el interior de tu frente.
Déjame entrar al sótano y limpiar cada parte de tu pasado,
quitar las telarañas y sacar todo aquello que no hace falta,
perseguir hasta ahuyentar aquella sombra que te espanta,
déjame mojar tus pisos con el olor de un madero renovado.
En tus jardines cortar la maleza y sembrar cristalinas orquídeas.
Construir un pequeño camino de piedras que lleve a tu alberca.
Llenarla de dulce chocolate y alrededor poner una blanca cerca
hecha de marfil para alejar de allí a quienes viven en la envidia.
Tus pasillos, tus alfombras, tus tapices y tus vivos colores,
todos tan bonitos pero opacos por la tristeza de los días.
En mi casa tengo finos aceites para ensalzarte mansión mía
hare en tu cocina nacer los más puros y deleitables sabores.
Ya rayando el día de tanta trabajar reposare como un niño
al lado de tu chimenea bajo el calor que por amor regalas
Lejos de cualquier egoísmo y cercanos al más celeste cariño
Descansaremos tú y yo, soñando con el sonido de campanas.
Porque siento por ti mansión mía algo totalmente diferente
A lo que siente el resto de la gente por el clamor de una cama
Decidí abandonar la seguridad de mi casa, de mis cosas y mi fama
Para acompañarte en tu soledad y así hacerla inexistente.
Que más me quedaría que el sonido silencioso de tus pasillos
Tu tranquilidad es el precio a pagar por mí vida y así lo elijo.
Pues aunque tu calma cobre la última de mis fuerzas y energias
Yo vivo por ti, para hacerte sentir sincera cuando sonrías.
Mi dulce hogar, que gusto para mí sería poder cuidar de ti
No me gusta verte descuidada. Porque sé que así no eres feliz
Déjame entrar en tus habitaciones y así llevar a cabo por ti
El mayor de los sacrificios: “el de abandonar mi ego por ti”
Última edición: