Kein Williams
Poeta fiel al portal
Tú, la más valiente de mis amores
quien ha aceptado el desafío
el sol ardiente sobre mis flores
suelo abonado, lluvia y rocío.
Manos activas que educan firmes
labios carnosos, con sal y almíbar
mirada altiva, no hay quien eclipse
aquellos ojos, color de acíbar.
Fui elegido por ti en este vínculo
tú eres maná, el pan y mi filloga
culto divino del que soy discípulo
el Paraná cual cuento de Quiroga.
La miel silvestre libre de hormigas
me has embriagado como a los mensú
en el presente no voy a la deriva
pues fui salvado cuando llegaste tú.
Fuego incandescente. Jenecherú.
Caldo que no enfría. Dulce que no empalaga.
Curas de repente como en fino tisú
todas mis heridas con tu piel de hada.
Y porto las alforzas con total orgullo.
Nenúfares blancos sobre mi manso lago,
solo tú me importas, yo soy solo tuyo
amor puro y franco. Mi mayor halago.
Primer sonrisa del día que esbozo
voy a adorarte hasta perderme,
¡amada mía, no hay mayor gozo
que amarte hasta el día de mi muerte!
quien ha aceptado el desafío
el sol ardiente sobre mis flores
suelo abonado, lluvia y rocío.
Manos activas que educan firmes
labios carnosos, con sal y almíbar
mirada altiva, no hay quien eclipse
aquellos ojos, color de acíbar.
Fui elegido por ti en este vínculo
tú eres maná, el pan y mi filloga
culto divino del que soy discípulo
el Paraná cual cuento de Quiroga.
La miel silvestre libre de hormigas
me has embriagado como a los mensú
en el presente no voy a la deriva
pues fui salvado cuando llegaste tú.
Fuego incandescente. Jenecherú.
Caldo que no enfría. Dulce que no empalaga.
Curas de repente como en fino tisú
todas mis heridas con tu piel de hada.
Y porto las alforzas con total orgullo.
Nenúfares blancos sobre mi manso lago,
solo tú me importas, yo soy solo tuyo
amor puro y franco. Mi mayor halago.
Primer sonrisa del día que esbozo
voy a adorarte hasta perderme,
¡amada mía, no hay mayor gozo
que amarte hasta el día de mi muerte!
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