Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Comprendo que el vespertino lucero,
de tu mirada, el resplandor ansíe,
y, al acostarse el sol, ese tal Héspero,
en eclipsar tu brillo, desconfíe.
Comprendo que la luna sienta envidia,
del gesto de tu boca cuando ríe,
y, en la noche, cargada de perfidia,
tu belleza, por imitar, porfíe.
Comprendo que desee la azalea,
absorber el perfume de tu aliento,
quedárselo, sin que nadie la vea.
Yo quisiera, tan solo en un momento,
proclamarte mi bella Melibea,
única estrella de mi firmamento.
de tu mirada, el resplandor ansíe,
y, al acostarse el sol, ese tal Héspero,
en eclipsar tu brillo, desconfíe.
Comprendo que la luna sienta envidia,
del gesto de tu boca cuando ríe,
y, en la noche, cargada de perfidia,
tu belleza, por imitar, porfíe.
Comprendo que desee la azalea,
absorber el perfume de tu aliento,
quedárselo, sin que nadie la vea.
Yo quisiera, tan solo en un momento,
proclamarte mi bella Melibea,
única estrella de mi firmamento.