Evaristo
Poeta recién llegado
Mi mirada te busca en la morada donde nacen las palabras.
Mi alma se desliza por tu voz,buscando sendas que me lleven hacia ti.
Mis manos te acarician en esta eterna oscuridad,que tiñe mis deseos.
Te busco en las hojas caidas;En los destellos lánguidos de los atardeceres;
En la quietud hiriente de los amaneceres;En los ocasos de vidas pasadas.
Cuando entro en el mundo de los sueños,tu imagen siempre difusa,
dormita rodeada de sombras.
Te hablo ,pero tú no me quieres oir.
Te sonrio,pero tú no me ves.
Mi presencia es un vago espectro para ti,por más que intento acercarme
a tu realidad,entre los dos siempre gimen en el viento cientos de violetas
Mi alma se desliza por tu voz,buscando sendas que me lleven hacia ti.
Mis manos te acarician en esta eterna oscuridad,que tiñe mis deseos.
Te busco en las hojas caidas;En los destellos lánguidos de los atardeceres;
En la quietud hiriente de los amaneceres;En los ocasos de vidas pasadas.
Cuando entro en el mundo de los sueños,tu imagen siempre difusa,
dormita rodeada de sombras.
Te hablo ,pero tú no me quieres oir.
Te sonrio,pero tú no me ves.
Mi presencia es un vago espectro para ti,por más que intento acercarme
a tu realidad,entre los dos siempre gimen en el viento cientos de violetas