A veces imagino que te dejo
Pienso que luego de usar todas mis fuerzas, un rayo se lanza como piquete de víbora y horada todas las placas de mi cuerpo, y descanso
O pienso que navego hasta el último de los suelos y comienzo a descender, a recostarme en la imponente oscuridad, y caigo
Pero cuando pienso esas cosas tú no estás en ellas, tú no formas parte de ese dolor, pero aún así soy egoísta al no fijarme en las lágrimas de tus ojos infantiles que no sospechan mi suplicio. Apareces cuando verdaderamente me paro al borde de un abismo, cuando ya me siento muerto; entonces te asomas en una lágrima y me pides que retroceda, me lloras; recorres mi rostro y te aferras a él, lo quieres sentir y escuchar por última vez, me quieres ahí, contigo; entonces retrocedo.
La vida es muy pesada para mí en este tramo; pero tu rostro y tu alma de ángel no me permiten alejarme, es a tu dolor a quien más temo
Aunque ciertamente tu alegría y tu amor de hermana saben apagar algo de las llamas alojadas en mi vida, pero es muy difícil seguir arrastrando esta agonía, por eso a veces sueño alejarme de todo para por fin estar tranquilo, y dejar de ser esclavo de mi vida y de mi angustia
Otras veces pienso que estiro mis brazos
y me deslizo suavemente en la brisa,
me elevo hasta ser cogido por unas manos infinitas
sobre mi cabeza,
y encuentro paz
y te dejo
Entonces suspiro y pienso en ti,
y mi vida continúa
Pienso que luego de usar todas mis fuerzas, un rayo se lanza como piquete de víbora y horada todas las placas de mi cuerpo, y descanso
O pienso que navego hasta el último de los suelos y comienzo a descender, a recostarme en la imponente oscuridad, y caigo
Pero cuando pienso esas cosas tú no estás en ellas, tú no formas parte de ese dolor, pero aún así soy egoísta al no fijarme en las lágrimas de tus ojos infantiles que no sospechan mi suplicio. Apareces cuando verdaderamente me paro al borde de un abismo, cuando ya me siento muerto; entonces te asomas en una lágrima y me pides que retroceda, me lloras; recorres mi rostro y te aferras a él, lo quieres sentir y escuchar por última vez, me quieres ahí, contigo; entonces retrocedo.
La vida es muy pesada para mí en este tramo; pero tu rostro y tu alma de ángel no me permiten alejarme, es a tu dolor a quien más temo
Aunque ciertamente tu alegría y tu amor de hermana saben apagar algo de las llamas alojadas en mi vida, pero es muy difícil seguir arrastrando esta agonía, por eso a veces sueño alejarme de todo para por fin estar tranquilo, y dejar de ser esclavo de mi vida y de mi angustia
Otras veces pienso que estiro mis brazos
y me deslizo suavemente en la brisa,
me elevo hasta ser cogido por unas manos infinitas
sobre mi cabeza,
y encuentro paz
y te dejo
Entonces suspiro y pienso en ti,
y mi vida continúa