Henry Hank Chinaski
Poeta recién llegado
La he visto llorar hacia adentro,
Con el corazón atravesado por navajas,
La he torturado,
he sido cruel y sádico y brutal,
Pero ella sigue allí,
Amándome con sus pequeñas manos de papel,
Y me mira como pidiéndome piedad,
Pero no se la doy.
He visto llorar a mi mujer con el alma rota,
He sido cruel y brutal y duro como el acero,
Pero ella sigue en pie, frágil, y con su cuerpo de ángel.
He visto sangrar a mi mujer,
Esta vez me mira con sus ojos tristes,
Porque he desprendido sus pétalos con mis manos duras,
y la he visto llorar sola hacia adentro,
Y la observo mientras camina triste,
Y está triste,
Piensa en mi muerte,
En nuestros sueños destruidos,
pero sus ojos aún siguen siendo los mismos.
Y me contempla entre las botellas que dejo en la mesa,
Y se aferra a mí en los peores momentos,
Incluso cuando la muerte trepa mis paredes como una araña negra.
Y sus manos me arrancan las pesadillas.
Y derrota a mis miedos.
He visto llorar a mi mujer,
Y he sido duro, y brutal y duro como el acero,
Pero ella sigue allí,
contemplándome con su hermoso corazón lastimado.
Con el corazón atravesado por navajas,
La he torturado,
he sido cruel y sádico y brutal,
Pero ella sigue allí,
Amándome con sus pequeñas manos de papel,
Y me mira como pidiéndome piedad,
Pero no se la doy.
He visto llorar a mi mujer con el alma rota,
He sido cruel y brutal y duro como el acero,
Pero ella sigue en pie, frágil, y con su cuerpo de ángel.
He visto sangrar a mi mujer,
Esta vez me mira con sus ojos tristes,
Porque he desprendido sus pétalos con mis manos duras,
y la he visto llorar sola hacia adentro,
Y la observo mientras camina triste,
Y está triste,
Piensa en mi muerte,
En nuestros sueños destruidos,
pero sus ojos aún siguen siendo los mismos.
Y me contempla entre las botellas que dejo en la mesa,
Y se aferra a mí en los peores momentos,
Incluso cuando la muerte trepa mis paredes como una araña negra.
Y sus manos me arrancan las pesadillas.
Y derrota a mis miedos.
He visto llorar a mi mujer,
Y he sido duro, y brutal y duro como el acero,
Pero ella sigue allí,
contemplándome con su hermoso corazón lastimado.