Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
Mi mundo, tú y yo.
Me abrieron tus ojos las puertas de lo eterno
y el secreto de la vida me lo dijo tu boca.
(Alfonso Orantes)
Para el amor de mi vida.
y el secreto de la vida me lo dijo tu boca.
(Alfonso Orantes)
Para el amor de mi vida.
Transito húmedos laberintos de roca acantilada,
la noche vaporosa destila agua enfurecida,
mientras mis manos de rocío en amanecida
esparcen el llanto de la espuma enfadada.
Ahogo en la efervescencia de tu orilla
la savia de mi piel y en tus senos hechiceros,
de sinuosa geografía,
estampo el néctar de mis labios,
en matutina osadía.
Te amo, como puzzles inconclusos
y arenales agitados,
trizando el añil rompiente en oscuras galerías,
o regando resplandecientes vergeles cenicientos.
Te amo en la junta descontrolada de mojados belfos.
¿Cómo quema tu piel? si inflama en casual roce la mía.
Te amo en el acecho y en el cobijo,
en el sudor del alma que nace desconocida,
en el fondo de tu aire, como beso rendido
en el centro de tu cuerpo, como cadena sometida
en cualquier lugar donde viva
la anestesia de tu inconciencia pura.
Te amo como un corazón transpirado
en un húmedo segundo;
como el molde robusto que la arena graba;
el beso de un abrazo en mil rodadas.
Cómo me gusta amarte;
después de todo somos eternidad,
expresión sensible, en un mundo de dos,
después de todo tal vez siquiera quepa DIOS,
sólo tú y yo.
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Copyright © 2011 Alberto Niño Martínez
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