Christian Jovani
Poeta recién llegado
Me hice mi propio mundo (mi universo)
mi albergue de sueños en perfumes
y celestes sonidos;
cambie el ritmo de los días
junto a los rayos del sol engastados en las piedrecillas.
Me hice serenamente una túnica
que se empina sobre mis hombros
mientras tierna reunión de florines daban rostro
A mi isla enjoyada.
¡Oh, luna! ¡Oh, sol! ¡Oh, azulejo de estrellas!
Rodean mi patria al son de cadencias de instrumentos
con musgos fortunados y el fruto de vida, en un frondoso árbol.
Canto mi camino enfrascado en deseo
con tu decoro solicitado, con tu fama y tú ornamento;
eres pastora de mi rebaño,
mudas el entorno de señas poéticas, de gentiles rastros.
¡No se! ¡No se!
¡querida de mis flojos ojos!
cuando puse tu aliento, tu poesía;
tal vez mis antojos te trasladan hasta aquí
quizás mi violín.
mi albergue de sueños en perfumes
y celestes sonidos;
cambie el ritmo de los días
junto a los rayos del sol engastados en las piedrecillas.
Me hice serenamente una túnica
que se empina sobre mis hombros
mientras tierna reunión de florines daban rostro
A mi isla enjoyada.
¡Oh, luna! ¡Oh, sol! ¡Oh, azulejo de estrellas!
Rodean mi patria al son de cadencias de instrumentos
con musgos fortunados y el fruto de vida, en un frondoso árbol.
Canto mi camino enfrascado en deseo
con tu decoro solicitado, con tu fama y tú ornamento;
eres pastora de mi rebaño,
mudas el entorno de señas poéticas, de gentiles rastros.
¡No se! ¡No se!
¡querida de mis flojos ojos!
cuando puse tu aliento, tu poesía;
tal vez mis antojos te trasladan hasta aquí
quizás mi violín.