palabras
Poeta adicto al portal
Miro hacia mi interior y no veo nada
sólo una fría pared infranqueable
un muro de tiempo y miedo inexpugnable
un tabique entre mi alma y mi mirada
Un ladrillo cada herida perforada
hasta armar una barrera inabarcable
para blindar los envites de ese sable
que hirió mi corazón con su estocada
Un recebo de distancia intencionada
cubre la tapia hasta hacerla invulnerable
al falso amor encubierto en rostro amable
y al dolor de su cuchilla envenenada
Por eso cuando preguntas intrigada
que habrá oculto tras ese rostro insondable
el silencio me reviste de culpable
y la duda te devuelvo rebotada
Mi muro siempre reenvía reflejada
la inquietud que me transmites insaciable
pero a ti retornará inconmensurable
todo el calor de tu alma enamorada
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