Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te he amado en silencio,
y e besado tus labios en mis sueños,
y en tu descuido, mi imagen se reflejo en tus ojos,
y allí se quedo dormida
presa en la cárcel de tu seño extraño.
Desde aquel día eres mi musa de piel dorada,
de ojos fantástico
y de figura que me llama sin palabras,
cuantas veces enrede mis dedos en tus rizos desde lejos,
y aprisione tus cintura con mis brazos
en mis locas fantasías.
Cuantas veces desvarié distante por tus labios,
y los bese en mis sueños más profundos,
cuantas veces te ame en secreto,
y planee un futuro eterno junto a ti
con amaneceres, tardes y negras noches,
con risas enojos y llantos, pero junto a ti.
Por ahora solo seré el viento que te busca,
o la lluvia que te moja en tus tarde tristes,
y después, la toalla tibia que te abraza, que te abriga.
Y me dormiré eternamente junto a ti,
aunque sea solo en un recuerdo,
y seré feliz al saber que fui el primero,
en decirte palabras bellas, y arrancar de ti un suspiro,
el primero que te amo de verdad, y el
único que te amara, y para siempre
y e besado tus labios en mis sueños,
y en tu descuido, mi imagen se reflejo en tus ojos,
y allí se quedo dormida
presa en la cárcel de tu seño extraño.
Desde aquel día eres mi musa de piel dorada,
de ojos fantástico
y de figura que me llama sin palabras,
cuantas veces enrede mis dedos en tus rizos desde lejos,
y aprisione tus cintura con mis brazos
en mis locas fantasías.
Cuantas veces desvarié distante por tus labios,
y los bese en mis sueños más profundos,
cuantas veces te ame en secreto,
y planee un futuro eterno junto a ti
con amaneceres, tardes y negras noches,
con risas enojos y llantos, pero junto a ti.
Por ahora solo seré el viento que te busca,
o la lluvia que te moja en tus tarde tristes,
y después, la toalla tibia que te abraza, que te abriga.
Y me dormiré eternamente junto a ti,
aunque sea solo en un recuerdo,
y seré feliz al saber que fui el primero,
en decirte palabras bellas, y arrancar de ti un suspiro,
el primero que te amo de verdad, y el
único que te amara, y para siempre
Leonardo V