alberto landeros
Poeta recién llegado
Cuando me vaya a dormir,
Voy a tomar tus ojos,
para que cuides mi sueño,
besando tus labios rojos.
Te dejo estas cuantas letras,
llenas todas de emoción,
para que cuando despierte,
te sepas esta canción.
Sábete también mujer,
que te adoro con el alma,
la alegría aprendí a tener,
sobre una nube de calma.
Esa misma yo te obsequio,
póntela todos los días,
si tú la usas yo te premio,
con mayores alegrías.
El arte nunca es bastante,
eso yo lo se de sobra,
espero ansioso el instante,
en que mi musa inspire mi obra.
Ya te leíste mi letra,
ahora quiero que me cantes,
porque no fue en vano nuestra,
y tu mi musa de andenantes.
II
Hoy que ya la cantas nena,
siento que me amas más,
siento que valió la pena,
y no te dejaré jamás.
Si tu partieras de mi lado,
yo no me podría a llorar,
vieras como he añorado,
la trémula felicidad mirar.
Misma que escapa presurosa,
desde el fondo de tu alma,
y brota de tu aliento a rosa,
de tu coquetería de dama.
Flirteo que me hizo corte,
desde ayer fuiste y ahora eres,
mi inspiración y mayor soporte,
y con mis letras nunca mueres.
Y con tu presencia divina
mis versos jamás perecen,
se recolectan como de viña,
y de ese vino nunca carecen.
El de la canción del viento,
de la danza de los árboles,
el que embriaga de color violento,
de amanecer y el rocío sobre las flores.