Mi Musa

Anibal Rodriguez

Poeta adicto al portal
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Mi musa fue la copia de ninfa parnasiana,
que diera vida el numen de bardos soñadores,
su boca tentadora, su piel de porcelana
la belleza tenían de románticas flores!

Con el negro azabache de su pelo tan fino
ataba los sentidos igual que a Prometeo,
en sus ojos azules, en delirio divino,
navegaban los sueños de pasión y deseo.

Su andar tan adorable con mágica armonía,
parecía las palmas que sacuden los vientos,
cautivaba al instante, de ilusión invadía
llevando las delicias que roban sentimientos.

Su imagen seductora, magnífica, atrayente,
tenía la pureza de místico pecado,
sus senos dos volcanes, con lava incandescente
prendía los instintos con fuego desbocado.

El color ambarino de sus labios carnosos
la lujuria portaban de la diosa Afrodita,
con sus besos voraces, palpitantes, jugosos,
me embriagaba de dicha, con su copa bendita

Me cubrió con su encanto, me colmó de embeleso,
estando yo a su lado ya nada me importaba,
me sentía su esclavo, me encantaba su exceso,
y soñando en sus brazos la tristeza olvidaba.

Un día de repente mi senda dejaría,
dejando mis pasiones, sonriente y voluptuosa,
y tan solo el aroma de su amor quedaría,
flotando por los aires en nube vaporosa!!

Autor: Aníbal Rodríguez.​
 
Última edición:
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Era mi musa copia de ninfa parnasiana

que diera vida el numen de espléndidos poetas,

su mirada era clara, su cuerpo de obsidiana

parecía la espiga que ondula en las mesetas.



Con el negro azabache de sus crespas pupilas

ataba los sentidos como al gran Prometeo,

en sus ojos azules cual dos pozas tranquilas

navegaban los sueños de pasión y deseo.



Su andar tan adorable con mágica armonía

cautivaba al corazón, de ilusión lo llenaba,

como esclavo a sus pies apacible sucumbía

soñando con las delicias que de ella esperaba.



Tenía hermosa mezcla, seductora, atrayente,

de virginal pureza, de pasional pecado,

ella podría quitar la fe al más reverente

para que olvide todo, de amor emborrachado.



El ambarino rojo de su boca carnosa

tiene esa gran lujuria de la diosa Afrodita,

era mortal tentación, voraz y deliciosa

que invitaba a beberla como copa maldita.



Me embriagué con su vino, de sus redes fui preso

y me olvidé de todo, ya nada me importaba,

me colmó de caricias, me emborrachó su exceso,

mas de repente un día mi pasión olvidaba.



Y la vi que marchaba sonriente y voluptuosa

dejando en mi el recuerdo del momento divino,

medito solitario, la imagino mimosa

otra presa cazando con su embriagante vino.



Autor: Aníbal Rodríguez
Agradécele a tu musa el que te haya dejado vivo para contarlo. Edita un pequeño detalle. Saludos cordiales para ti Anibal.
 
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Era mi musa copia de ninfa parnasiana

que diera vida el numen de espléndidos poetas,

su mirada era clara, su cuerpo de obsidiana

parecía la espiga que ondula en las mesetas.



Con el negro azabache de sus crespas pupilas

ataba los sentidos como al gran Prometeo,

en sus ojos azules cual dos pozas tranquilas

navegaban los sueños de pasión y deseo.



Su andar tan adorable con mágica armonía

cautivaba al corazón, de ilusión lo llenaba,

como esclavo a sus pies apacible sucumbía

soñando con las delicias que de ella esperaba.



Tenía hermosa mezcla, seductora, atrayente,

de virginal pureza, de pasional pecado,

ella podría quitar la fe al más reverente

para que olvide todo, de amor emborrachado.



El ambarino rojo de su boca carnosa

tiene esa gran lujuria de la diosa Afrodita,

era mortal tentación, voraz y deliciosa

que invitaba a beberla como copa maldita.



Me embriagué con su vino, de sus redes fui preso

y me olvidé de todo, ya nada me importaba,

me colmó de caricias, me emborrachó su exceso,

mas de repente un día mi pasión olvidaba.



Y la vi que marchaba sonriente y voluptuosa

dejando en mi el recuerdo del momento divino,

medito solitario, la imagino mimosa

otra presa cazando con su embriagante vino.



Autor: Aníbal Rodríguez

Esa musa atrapadora que deja un fragor que todavia
se viven en el pulmon de los sentimientos, adornada
obra de un susurro que va bordando recuerdos tan
presente como vivibles.
felicidades. bellissimo. saludos de luzyabsenta
 
Por lo menos tu musa no se llevó
tus ganas de versar
y nos dejas gratamente
esta muestra sin igual
para poder disfrutar.

Un placer pasar por tus versos.
Abrazos.
 
Era mi musa copia de ninfa parnasiana

que diera vida el numen de espléndidos poetas,

su mirada era clara, su cuerpo de obsidiana

parecía la espiga que ondula en las mesetas.



Con el negro azabache de sus crespas pupilas

ataba los sentidos como al gran Prometeo,

en sus ojos azules cual dos pozas tranquilas

navegaban los sueños de pasión y deseo.



Su andar tan adorable con mágica armonía

cautivaba al corazón, de ilusión lo llenaba,

como esclavo a sus pies apacible sucumbía

soñando con las delicias que de ella esperaba.



Tenía hermosa mezcla, seductora, atrayente,

de virginal pureza, de pasional pecado,

ella podría quitar la fe al más reverente

para que olvide todo, de amor emborrachado.



El ambarino rojo de su boca carnosa

tiene esa gran lujuria de la diosa Afrodita,

era mortal tentación, voraz y deliciosa

que invitaba a beberla como copa maldita.



Me embriagué con su vino, de sus redes fui preso

y me olvidé de todo, ya nada me importaba,

me colmó de caricias, me emborrachó su exceso,

mas de repente un día mi pasión olvidaba.



Y la vi que marchaba sonriente y voluptuosa

dejando en mi el recuerdo del momento divino,

medito solitario, la imagino mimosa

otra presa cazando con su embriagante vino.
te aplaudo, un excelente uso de mitologia para una musa que en sí se vuelve una deidad a nuestro ser...
saludos!
 

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