gustavo garcia
Poeta fiel al portal
¡Qué bonita es la princesa!
¡Qué traviesa!
¡Qué bonita!
¡La princesa pequeñita
de los cuadros de Watteau!
¡Yo la miro, yo la admiro,
yo la adoro!
Si suspira, yo suspiro;
si ella llora, también lloro;
si ella ríe, río yo.
Machado.
MI NIÑITA
Hoy he habládo
con mi amáda.
Tenia muchas
ganas de jugar.
Peleàmos,
nos quisimos
nos reimos,
nos amamos
y por momentos
lloràmos.
Yo, me vesti
de payàso
la nariz pintàda,
me batia
contra el suèlo,
mi niña,
reia agitáda.
La acuné entre
mis brazos,
comencè a contarle
un cuènto..
le hablaba
de muchas cosas,
y mi niña,
calladita escuchàba
su carita sorprendida
arrugàba
cuando sòlo
le narràba
las verdàdes
de èsta vida.
Yo la llamo
mi niñita,
porque es un
angel de purèza,
asombràdo,
me dejába
su inocencia.
Me siento
como asqueàdo,
estoy obligàdo
contarle realidades.
Ella, no las escúcha
porque sùfre
y mi alma
se estremèce..
la acompàño
en su llànto,
serà de quererla tànto,
lo que asi
me hace sentir.
Es tanta
su delicadèza,
me dèja tan admiràdo...
desconoce de la vida
duèle romper
su inocencia,
pero me
veo forzàdo
a enseñarle caminos
que son certézas
Como rompèr
una flor,
contàndole verdades....
Se durmiò
en mis bràzos,
suavemente,
a su cùna la llevè,
bièn me cuidè
de abrigarla,
al marcharme
la besè,
durmièndo
sacò su manita
mi bèso lo limpiò
de su carita.
Gustavo Garcia
Como quiera que el argumento de esta poesia, se confunde con la realidad de una niña, tengo que aclarar que el personaje, fuè un amor pasádo, sumamente casto, a la cual llamaba mi niñita. Estos amores inviables, me llevaron a crear Mi Renuncia, despuès de no ver solución a un imposible. Gracias Gustavo
¡Qué traviesa!
¡Qué bonita!
¡La princesa pequeñita
de los cuadros de Watteau!
¡Yo la miro, yo la admiro,
yo la adoro!
Si suspira, yo suspiro;
si ella llora, también lloro;
si ella ríe, río yo.
Machado.
MI NIÑITA
Hoy he habládo
con mi amáda.
Tenia muchas
ganas de jugar.
Peleàmos,
nos quisimos
nos reimos,
nos amamos
y por momentos
lloràmos.
Yo, me vesti
de payàso
la nariz pintàda,
me batia
contra el suèlo,
mi niña,
reia agitáda.
La acuné entre
mis brazos,
comencè a contarle
un cuènto..
le hablaba
de muchas cosas,
y mi niña,
calladita escuchàba
su carita sorprendida
arrugàba
cuando sòlo
le narràba
las verdàdes
de èsta vida.
Yo la llamo
mi niñita,
porque es un
angel de purèza,
asombràdo,
me dejába
su inocencia.
Me siento
como asqueàdo,
estoy obligàdo
contarle realidades.
Ella, no las escúcha
porque sùfre
y mi alma
se estremèce..
la acompàño
en su llànto,
serà de quererla tànto,
lo que asi
me hace sentir.
Es tanta
su delicadèza,
me dèja tan admiràdo...
desconoce de la vida
duèle romper
su inocencia,
pero me
veo forzàdo
a enseñarle caminos
que son certézas
Como rompèr
una flor,
contàndole verdades....
Se durmiò
en mis bràzos,
suavemente,
a su cùna la llevè,
bièn me cuidè
de abrigarla,
al marcharme
la besè,
durmièndo
sacò su manita
mi bèso lo limpiò
de su carita.
Gustavo Garcia
Como quiera que el argumento de esta poesia, se confunde con la realidad de una niña, tengo que aclarar que el personaje, fuè un amor pasádo, sumamente casto, a la cual llamaba mi niñita. Estos amores inviables, me llevaron a crear Mi Renuncia, despuès de no ver solución a un imposible. Gracias Gustavo
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