rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Siempre, ni niño, aquí estoy,
cada vez que me necesites:
Cuándo quieras que tu corazón palpite
cuando veas el hada que soy.
Confundido en las tenues y locas brisas,
lleno de la ternura del universo,
plagado de arcoíris, siempre en ascenso,
dibujado en la luna con caricias
Cuándo el lobo aúlla su predicamento
en la semilla de cada uno de tus besos.
En todos tus pecados y sacros rezos,
más allá del sol y su frio entendimiento.
En la planicie de la noche vagabunda
inmerso en la penumbra del deseo.
Vistiendo en mi rostro un sátiro velo
y mirando las cigarras en su danza rotunda.
Siempre, mi niño, aquí estoy,
con la playa de cristal rumoreando tu figura,
y los arcos de las nubes recordando tu hermosura
Anhelando tu regreso Aquí estoy.
cada vez que me necesites:
Cuándo quieras que tu corazón palpite
cuando veas el hada que soy.
Confundido en las tenues y locas brisas,
lleno de la ternura del universo,
plagado de arcoíris, siempre en ascenso,
dibujado en la luna con caricias
Cuándo el lobo aúlla su predicamento
en la semilla de cada uno de tus besos.
En todos tus pecados y sacros rezos,
más allá del sol y su frio entendimiento.
En la planicie de la noche vagabunda
inmerso en la penumbra del deseo.
Vistiendo en mi rostro un sátiro velo
y mirando las cigarras en su danza rotunda.
Siempre, mi niño, aquí estoy,
con la playa de cristal rumoreando tu figura,
y los arcos de las nubes recordando tu hermosura
Anhelando tu regreso Aquí estoy.