ricardo felipe
Poeta recién llegado
Es difícil creer que, en el algebra de Baldor,
no se haya podido calcular la extensión del amor,
ni la elevación a la potencia infinita,
del palpitar de un corazón.
Es difícil afirmar que en el teorema de Pitágoras,
no se haya podido visualizar los catetos opuestos,
que sujetando nuestra forma de amar,
nos hayan convertido en almas congruentes.
Es fácil entender la tercera ley de Newton,
cuando la reacción por besarte, es soñarte,
y cada grito en el silencio,
lleva como respuesta ésta sensación de amarte.
Es poco entendible aceptar por qué en el "Lilavati de Báskara",
no haya una fórmula que haya podido descifrar el tamaño de lo que siento,
teniendo en cuenta que eres dueña de mis momentos
y de todo lo que tengo.
...Pero, mejor te amo sin prisa,
nombrándote mi coeficiente y mi número absoluto,
si decir nada, ni entender nada,
dejándome llevar por la corriente de tu mirada,
sin más fórmulas que las que emanan del corazón.
ricardo felipe
Un soñador sin mucha estirpe
no se haya podido calcular la extensión del amor,
ni la elevación a la potencia infinita,
del palpitar de un corazón.
Es difícil afirmar que en el teorema de Pitágoras,
no se haya podido visualizar los catetos opuestos,
que sujetando nuestra forma de amar,
nos hayan convertido en almas congruentes.
Es fácil entender la tercera ley de Newton,
cuando la reacción por besarte, es soñarte,
y cada grito en el silencio,
lleva como respuesta ésta sensación de amarte.
Es poco entendible aceptar por qué en el "Lilavati de Báskara",
no haya una fórmula que haya podido descifrar el tamaño de lo que siento,
teniendo en cuenta que eres dueña de mis momentos
y de todo lo que tengo.
...Pero, mejor te amo sin prisa,
nombrándote mi coeficiente y mi número absoluto,
si decir nada, ni entender nada,
dejándome llevar por la corriente de tu mirada,
sin más fórmulas que las que emanan del corazón.
ricardo felipe
Un soñador sin mucha estirpe
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