SALDIO CORAL
Poeta recién llegado
¿Cómo decirle a mi enamorado corazón
que no me amas más?
si fue por tí que aprendió a sentir,
a vivir, amar y a ser feliz;
¿Qué recomiendas que haga ahora?
si dices que no lo sabes
eres cínica conmigo,
entonces también seré cínico contigo;
el juego sucio será mi aliado
y te quedarás junto a mí por siempre.
¿Un tocaz viviría feliz
atado a un torzal?
claro que no pero al menos
estaría cerca.
El prólogo de nuestras aventuras
fue el día en que tu mirada coqueta
y tus hermosas palabras,
como espadas forjadas en fragua de vulcano
penetraron en mis entrañas,
y sentí mil sensaciones;
aquel día creí ver que las nubes, la luna
y hasta las estrellas
festejaban tal acontecimiento...
pero nada fue real...
sólo imaginaba.
No elegí enamorarme de tí,
fuiste tú que con tu sonrisa magnética
me condenaste por siempre a tu lado.
Ahora me dices que en tus planes y sueños,
mi escaño está ya ocupado,
que nuestras estrellas
no brillarán más juntos
porque no eres para mí.
Perdóname, pero
¿Crées que mi corazón entenderá
y dejará de quererte?
¿Sabes si se marchará de vacaciones
dejando de latir?
lo que me digas, ya no oiré más.
Aunque trates de huir, te seguiré,
seré tu sombra, de cualquier forma
estaré cerca, siempre... siempre.
Si jugabas conmigo, te equivocaste...
y demasiado, pues aunque me cierres tu puerta
entraré por tu ventana;
si huyes a los confines del universo
con tal de no oirme,
sobornaré al viento
para que mi nombre grite a tus oidos;
y por ello... quizás algún día
vuelvas conmigo
y juntos,
vivamos aquellos nuestros
sueños verdulezcos.
que no me amas más?
si fue por tí que aprendió a sentir,
a vivir, amar y a ser feliz;
¿Qué recomiendas que haga ahora?
si dices que no lo sabes
eres cínica conmigo,
entonces también seré cínico contigo;
el juego sucio será mi aliado
y te quedarás junto a mí por siempre.
¿Un tocaz viviría feliz
atado a un torzal?
claro que no pero al menos
estaría cerca.
El prólogo de nuestras aventuras
fue el día en que tu mirada coqueta
y tus hermosas palabras,
como espadas forjadas en fragua de vulcano
penetraron en mis entrañas,
y sentí mil sensaciones;
aquel día creí ver que las nubes, la luna
y hasta las estrellas
festejaban tal acontecimiento...
pero nada fue real...
sólo imaginaba.
No elegí enamorarme de tí,
fuiste tú que con tu sonrisa magnética
me condenaste por siempre a tu lado.
Ahora me dices que en tus planes y sueños,
mi escaño está ya ocupado,
que nuestras estrellas
no brillarán más juntos
porque no eres para mí.
Perdóname, pero
¿Crées que mi corazón entenderá
y dejará de quererte?
¿Sabes si se marchará de vacaciones
dejando de latir?
lo que me digas, ya no oiré más.
Aunque trates de huir, te seguiré,
seré tu sombra, de cualquier forma
estaré cerca, siempre... siempre.
Si jugabas conmigo, te equivocaste...
y demasiado, pues aunque me cierres tu puerta
entraré por tu ventana;
si huyes a los confines del universo
con tal de no oirme,
sobornaré al viento
para que mi nombre grite a tus oidos;
y por ello... quizás algún día
vuelvas conmigo
y juntos,
vivamos aquellos nuestros
sueños verdulezcos.
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