puroamor
Poeta fiel al portal
Escucho sus pasos llegar por la senda.
Más solo son ecos del mudo deseo,
de haberlo tenido con vida a mi lado.
Es un torbellino, llamado... mi padre.
Escucho su risa, jugar con el viento,
su franca palabra, de mucha sapiencia,
agita mi pena; me duele hasta el alma.
Su claro recuerdo, es una cadena.
Lo sueño despierto. Lo admiro, lo quiero,
no debo olvidarlo, fue todo un ejemplo.
Atino del tiempo, que tuve conmigo,
y ahora lejano, se ufana el destino.
La dicha, que todo buen hijo desea,
es dicha que el padre también la vivió.
Hagamos por ello, promesa cumplida,
de dar con denuedo, profuso el amor.
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