isabel rodriguez
Poeta asiduo al portal
El pecado
es no quererte como antes.
Saber que una aspirina
diluida en mi garganta
no calmará el dolor
que nos acecha.
El silencio pesa toneladas
en la burbuja de aire
que pinto con mi humo.
No hay voces
que frenen
el absurdo movimiento
de mis dedos.
Silencios callados,
mudos.
Me duele
que te duelan
mis pisadas a lo lejos.
No hay sitio para ti
en este recorrido
de baldosas.
Me duele saber
que no hay nada
en esta tarde de domingo
que sepa abrir la puerta
de aquel lugar
donde yo habito.
El pecado
es este silencio agotador
que nos invade,
esta sed de saliva
con instinto,
esas ganas de abrazos
que no puedo
darte.
El pecado siempre será
no quererte como antes.
es no quererte como antes.
Saber que una aspirina
diluida en mi garganta
no calmará el dolor
que nos acecha.
El silencio pesa toneladas
en la burbuja de aire
que pinto con mi humo.
No hay voces
que frenen
el absurdo movimiento
de mis dedos.
Silencios callados,
mudos.
Me duele
que te duelan
mis pisadas a lo lejos.
No hay sitio para ti
en este recorrido
de baldosas.
Me duele saber
que no hay nada
en esta tarde de domingo
que sepa abrir la puerta
de aquel lugar
donde yo habito.
El pecado
es este silencio agotador
que nos invade,
esta sed de saliva
con instinto,
esas ganas de abrazos
que no puedo
darte.
El pecado siempre será
no quererte como antes.