No cantaré canciones
en las plazas,
no gozaré de verme
en tu mirada,
cuando empiece tu despuntar
del día,
para mí ya será,
noche cerrada,
no podré disfrutar
de oír tu risa,
ni escucharé el fragor
de tu batalla,
cuando como soldado
inicies días,
mi noche cerrará
puerta y ventana,
no te veré galopante,
como el rayo,
envuelto en armadura
reluciente,
con espada y escudo
en tus manos,
descansando al remanso
de mi fuente,
soy cantor de innumerables
penas,
es la pena la que mi copla
amarga,
es ella la que el alma
me encadena
en el dolor de no verte
en tu mañana.
en las plazas,
no gozaré de verme
en tu mirada,
cuando empiece tu despuntar
del día,
para mí ya será,
noche cerrada,
no podré disfrutar
de oír tu risa,
ni escucharé el fragor
de tu batalla,
cuando como soldado
inicies días,
mi noche cerrará
puerta y ventana,
no te veré galopante,
como el rayo,
envuelto en armadura
reluciente,
con espada y escudo
en tus manos,
descansando al remanso
de mi fuente,
soy cantor de innumerables
penas,
es la pena la que mi copla
amarga,
es ella la que el alma
me encadena
en el dolor de no verte
en tu mañana.