Viola
Poeta recién llegado
Viniste a mí desde las entrañas de la tierra
y plantaste en mi alma tus ojos de niña rota,
quise aferrarme a ti,
extender mis raíces como un manto de fuego protector.
Nos lanzamos hacia un baile cósmico,
una danza de miradas lejanas, dispersas
fueron nuestro lenguaje.
¿Cómo decirte, pequeña, con esta palabra inconclusa, multiforme
que el universo es una grieta entre tu beso y el mío?
No es la única pregunta, mi pecho es un agujero
de incertidumbres
y nuestro destiempo es un grito afilado
creciente que duele.
Sabes, me siento perdida en éste, que es mi mundo.
No hay horizonte para mi corazón palpitante.
No hay norte si tus alas de tierra y viento
se abalanzan lejos de mi alma.
y plantaste en mi alma tus ojos de niña rota,
quise aferrarme a ti,
extender mis raíces como un manto de fuego protector.
Nos lanzamos hacia un baile cósmico,
una danza de miradas lejanas, dispersas
fueron nuestro lenguaje.
¿Cómo decirte, pequeña, con esta palabra inconclusa, multiforme
que el universo es una grieta entre tu beso y el mío?
No es la única pregunta, mi pecho es un agujero
de incertidumbres
y nuestro destiempo es un grito afilado
creciente que duele.
Sabes, me siento perdida en éste, que es mi mundo.
No hay horizonte para mi corazón palpitante.
No hay norte si tus alas de tierra y viento
se abalanzan lejos de mi alma.