Rosario Martín
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trinco jugaba feliz
daba vueltas y más vueltas,
arañando las baldosas
con sus patitas traseras.
Y con tantas energías
él se puso tan contento,
que no controló la fuerza
y se dio contra el cemento.
Lo he recogido del suelo
y al mirarle la carita
¡ mira mamá ! ¡ qué penita !
mi perrito quedó tuerto.
Busca mamá, por favor,
un ojito a su medida,
porque así no puede ver
su pelota preferida.
No me digas que es de trapo
y te ruego que me escuches,
sabes que trinco es mi amigo
aunque sea de peluche.
Un regalo para mi hijo Alejandro
Esta "poesía" la hicimos juntos.
26.febrero.2009
daba vueltas y más vueltas,
arañando las baldosas
con sus patitas traseras.
Y con tantas energías
él se puso tan contento,
que no controló la fuerza
y se dio contra el cemento.
Lo he recogido del suelo
y al mirarle la carita
¡ mira mamá ! ¡ qué penita !
mi perrito quedó tuerto.
Busca mamá, por favor,
un ojito a su medida,
porque así no puede ver
su pelota preferida.
No me digas que es de trapo
y te ruego que me escuches,
sabes que trinco es mi amigo
aunque sea de peluche.
Un regalo para mi hijo Alejandro
Esta "poesía" la hicimos juntos.
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Rosario Martín.
26.febrero.2009
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