roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Las horas han pasado
como estrellas de mis noches,
dejando irritantes sus huellas,
impresas en parte de mi alma.
tan lúgubres y silenciosas
que ni siquiera son tormentosas
cuando las auroras llegan.
No se si al punto
escondí mis sentimientos
o tal vez deje de sentir
el agobio de aquellos días
que como lagrimas peregrinas
se desvanecieron en mis sueños.
Lo cierto que ya no hay acomodo
ni necesidades escondidas
no hay noches de sobresalto
que recorran los espacios
ya no hay veranos ni inviernos
como los que quizás disfrutaste
o solo fingiste al estar conmigo.
Mi poesía aun canta
Pero sin amor lisonjero
Tampoco odio fútil y viajero
Es que realmente ya no hay nada
Y aunque tu recuerdo es ferviente
Mi alma no comulga con tu presente
Es tan triste, lastimoso y cruel
Que prefiero ser indiferente
Y caminar por mis años
Sabiendo que tu existencia
Se extinguió en la conveniencia,
De la carrera de tus sueños.
Quien eres,….. no se
¿ilusión pasada?, hoy no te conozco,
en el sueño agónico de tu interés,
pues brillas incandescente
como una estrella coloreada
en el umbral de la vieja profecía
donde intercambias tus favores.
Mi alma es más que eso,
no puedo querer ni desear el oropel,
no puedo odiar muñecas de papel,
títeres del hombre
que se mueven según el vaivén
entre frágiles marionetas de papel.
Mi alma vive en los Cárpatos,
y quizás algún día
cuando tu maquillaje caiga
y la verdad alumbre
tus cantos y sueños de noviembre
y todas tus palabras muertas
se vuelvan vida y den vida
como soñaste alguna vez.
como estrellas de mis noches,
dejando irritantes sus huellas,
impresas en parte de mi alma.
tan lúgubres y silenciosas
que ni siquiera son tormentosas
cuando las auroras llegan.
No se si al punto
escondí mis sentimientos
o tal vez deje de sentir
el agobio de aquellos días
que como lagrimas peregrinas
se desvanecieron en mis sueños.
Lo cierto que ya no hay acomodo
ni necesidades escondidas
no hay noches de sobresalto
que recorran los espacios
ya no hay veranos ni inviernos
como los que quizás disfrutaste
o solo fingiste al estar conmigo.
Mi poesía aun canta
Pero sin amor lisonjero
Tampoco odio fútil y viajero
Es que realmente ya no hay nada
Y aunque tu recuerdo es ferviente
Mi alma no comulga con tu presente
Es tan triste, lastimoso y cruel
Que prefiero ser indiferente
Y caminar por mis años
Sabiendo que tu existencia
Se extinguió en la conveniencia,
De la carrera de tus sueños.
Quien eres,….. no se
¿ilusión pasada?, hoy no te conozco,
en el sueño agónico de tu interés,
pues brillas incandescente
como una estrella coloreada
en el umbral de la vieja profecía
donde intercambias tus favores.
Mi alma es más que eso,
no puedo querer ni desear el oropel,
no puedo odiar muñecas de papel,
títeres del hombre
que se mueven según el vaivén
entre frágiles marionetas de papel.
Mi alma vive en los Cárpatos,
y quizás algún día
cuando tu maquillaje caiga
y la verdad alumbre
tus cantos y sueños de noviembre
y todas tus palabras muertas
se vuelvan vida y den vida
como soñaste alguna vez.