Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Mi prima Leo
Esmirriada tu figura
casi no solías jugar,
tus ojos eran pequeños
escurridizo tu andar.
Compartimos pocas cosas
en nuestras adolescencias,
tenias ya mucho miedo
que a ti nadie te eligiera.
No fuiste favorecida
con una belleza plena,
pero guardabas adentro
un alma que era muy buena.
Un día, apareció el hombre
te cautivó su mirada,
te apresuraste un poco
por miedo a que se esfumara.
No tuviste vida fácil
pero tu amor resistió,
al lado de aquel canalla
que tu vida arruinó.
Así pasaron los años
no sé si fuiste feliz,
pero decías lo quiero
eso me bastaba a mí.
Una cruenta enfermedad
te deshizo día a día,
hasta que Dios se apiadó
llevándote de esta vida.
Supe que el hombre que amaste
sentado a tu lado estaba,
fue tu último deseo
pedirle que te abrazara.
Esmirriada tu figura
casi no solías jugar,
tus ojos eran pequeños
escurridizo tu andar.
Compartimos pocas cosas
en nuestras adolescencias,
tenias ya mucho miedo
que a ti nadie te eligiera.
No fuiste favorecida
con una belleza plena,
pero guardabas adentro
un alma que era muy buena.
Un día, apareció el hombre
te cautivó su mirada,
te apresuraste un poco
por miedo a que se esfumara.
No tuviste vida fácil
pero tu amor resistió,
al lado de aquel canalla
que tu vida arruinó.
Así pasaron los años
no sé si fuiste feliz,
pero decías lo quiero
eso me bastaba a mí.
Una cruenta enfermedad
te deshizo día a día,
hasta que Dios se apiadó
llevándote de esta vida.
Supe que el hombre que amaste
sentado a tu lado estaba,
fue tu último deseo
pedirle que te abrazara.