jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
en estos momentos él estará
frotándose el cuerpo a fondo con jabón y luego
se enjuagará y saldrá del baño y cogerá una toalla
y se restregará con fuerza sus jodidas piernas
y su jodido pito y su jodida cara
y antes de ponerse la camisa nueva y ese pantalón
de lino gris que solo se pone para salir los sábados, se aplicará
un poco de spray desodorante en los jodidos sobacos
y en las ingles y debajo de los jodidos testículos
por si ella en una de esas y estando ya borracha
(aunque cuando salía conmigo nunca llegó
a tomarse más de una cerveza y eso a fuerzas)
le baja tal vez la cremallera y acerca la cara a dicho lugar
el olor que emerja de allí no le resulte
demasiado agrio o rancio o la disuada
de meter la punta de la lengua y terminar practicándole
una buena mamada que en el fondo es
-ya sabemos- a lo que aspira cualquier cabrón
cuando sale con su amada a "tomarnos unos tragos"
el sábado alrededor de las 9 pm igual que salíamos
aurora y yo casi cada sábado si bien en mi caso
-dado que no logré nunca conseguir emborracharla-
lo que terminábamos haciendo todas las veces era ir
a casa de su abuela y quedarnos hasta las tantas
oyendo contar a la puta vieja sus jodidas historias
de la revolución y de cuando pancho villa
se la llevó con él y la tuvo a su lado
durante dos años hasta que se hartó de ella y la dejó botada
en algún lugar de sonora "con solo la ropa que traía puesta"
y después de la soporífera sesión retro con la puta abuela
todavía llevar a mi chica de regreso a su casa conduciendo
media hora de ida y media de vuelta de modo que cuando por fin
aterrizaba en mi cuarto ya eran casi las 4 am y todas las cantinas
habían cerrado y las putas ya habían abandonado sus esquinas
y el sol pronto saldría y yo tenía que resignarme
a pagar las consecuencias de tener como novia
a una estúpida muchachuela renuente a coger y meterme en cama
y consolarme haciéndome una precipitada paja antes de cerrar los ojos y
hundirme en el frágil sueño de otro sábado desperdiciado
en estos momentos él habrá terminado ya de arreglarse
y dentro de un rato subirá al carro y conducirá a casa de ella
y mientras eso sucede yo no tengo ni puta idea
de cómo hacer para convertir esta mierda de poema
en el hermoso poema de amor que era mi intención escribirle
a esa hija de la chingada que a más de un año de su abandono
aun no puedo arrancar de mi jodido corazón
frotándose el cuerpo a fondo con jabón y luego
se enjuagará y saldrá del baño y cogerá una toalla
y se restregará con fuerza sus jodidas piernas
y su jodido pito y su jodida cara
y antes de ponerse la camisa nueva y ese pantalón
de lino gris que solo se pone para salir los sábados, se aplicará
un poco de spray desodorante en los jodidos sobacos
y en las ingles y debajo de los jodidos testículos
por si ella en una de esas y estando ya borracha
(aunque cuando salía conmigo nunca llegó
a tomarse más de una cerveza y eso a fuerzas)
le baja tal vez la cremallera y acerca la cara a dicho lugar
el olor que emerja de allí no le resulte
demasiado agrio o rancio o la disuada
de meter la punta de la lengua y terminar practicándole
una buena mamada que en el fondo es
-ya sabemos- a lo que aspira cualquier cabrón
cuando sale con su amada a "tomarnos unos tragos"
el sábado alrededor de las 9 pm igual que salíamos
aurora y yo casi cada sábado si bien en mi caso
-dado que no logré nunca conseguir emborracharla-
lo que terminábamos haciendo todas las veces era ir
a casa de su abuela y quedarnos hasta las tantas
oyendo contar a la puta vieja sus jodidas historias
de la revolución y de cuando pancho villa
se la llevó con él y la tuvo a su lado
durante dos años hasta que se hartó de ella y la dejó botada
en algún lugar de sonora "con solo la ropa que traía puesta"
y después de la soporífera sesión retro con la puta abuela
todavía llevar a mi chica de regreso a su casa conduciendo
media hora de ida y media de vuelta de modo que cuando por fin
aterrizaba en mi cuarto ya eran casi las 4 am y todas las cantinas
habían cerrado y las putas ya habían abandonado sus esquinas
y el sol pronto saldría y yo tenía que resignarme
a pagar las consecuencias de tener como novia
a una estúpida muchachuela renuente a coger y meterme en cama
y consolarme haciéndome una precipitada paja antes de cerrar los ojos y
hundirme en el frágil sueño de otro sábado desperdiciado
en estos momentos él habrá terminado ya de arreglarse
y dentro de un rato subirá al carro y conducirá a casa de ella
y mientras eso sucede yo no tengo ni puta idea
de cómo hacer para convertir esta mierda de poema
en el hermoso poema de amor que era mi intención escribirle
a esa hija de la chingada que a más de un año de su abandono
aun no puedo arrancar de mi jodido corazón
Última edición: