jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
en la quietud de la madrugada
tu recuerdo aflora de nuevo a mi mente:
aquel atardecer en el muelle
mirando las lucecitas encendiéndose
una a una sobre las colinas del puerto;
las pequeñas olas acariciando la arena
al terminar muriendo en la playa;
enterré mi cabeza en tu pelo y aspiré
el aroma de tu piel y me sentí en paz;
"cuando me pidas que me case contigo
quiero que me traigas aquí y que escribas
con velas encendidas a lo largo de la playa
cásate conmigo, aurora"
me reí de tu ocurrencia y me dediqué
a contemplar tu perfil de pájaro recortándose
sobre el trasfondo oscurecido del horizonte;
después cogí tu mano y te besé
y por un par de instantes me pareció sentir
que quizás había tocado levemente la eternidad
o alguna cosa de ese estilo;
aquello fue un mes antes
de que una madrugada por hotmail me dijeras
que no querías seguir ya conmigo;
ha pasado poco más de un año desde entonces
no me ha sido fácil resignarme a no tenerte
pero cada día estoy mejor y tampoco es cosa
de pasarme la puta vida llorando por alguien que
en el mejor de los casos nunca me quiso demasiado;
también me he dado cuenta, sin embargo
de que la eternidad es cada minuto sin ti;
quizá más adelante nos volvamos a encontrar
quizá ya nunca más lo hagamos
en cualquier caso sé que en mi corazón
habrá siempre una vela encendida que alumbrará
la maldita tiniebla que atravieso
hasta que la muerte venga y me devuelva la luz
tu recuerdo aflora de nuevo a mi mente:
aquel atardecer en el muelle
mirando las lucecitas encendiéndose
una a una sobre las colinas del puerto;
las pequeñas olas acariciando la arena
al terminar muriendo en la playa;
enterré mi cabeza en tu pelo y aspiré
el aroma de tu piel y me sentí en paz;
"cuando me pidas que me case contigo
quiero que me traigas aquí y que escribas
con velas encendidas a lo largo de la playa
cásate conmigo, aurora"
me reí de tu ocurrencia y me dediqué
a contemplar tu perfil de pájaro recortándose
sobre el trasfondo oscurecido del horizonte;
después cogí tu mano y te besé
y por un par de instantes me pareció sentir
que quizás había tocado levemente la eternidad
o alguna cosa de ese estilo;
aquello fue un mes antes
de que una madrugada por hotmail me dijeras
que no querías seguir ya conmigo;
ha pasado poco más de un año desde entonces
no me ha sido fácil resignarme a no tenerte
pero cada día estoy mejor y tampoco es cosa
de pasarme la puta vida llorando por alguien que
en el mejor de los casos nunca me quiso demasiado;
también me he dado cuenta, sin embargo
de que la eternidad es cada minuto sin ti;
quizá más adelante nos volvamos a encontrar
quizá ya nunca más lo hagamos
en cualquier caso sé que en mi corazón
habrá siempre una vela encendida que alumbrará
la maldita tiniebla que atravieso
hasta que la muerte venga y me devuelva la luz
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